La Cuardia Civil y Marisú.

Marisú al parecer ha rectificado. Alguien ha debido de recordarle que calificar de accidente laboral la muerte de dos servidores públicos es darse un tiro en el pie en vísperas electorales.

Pero, me temo que Chiqui, no ha hecho mas que dar salida a un sentimiento, desgraciadamente compartido, por gente que todavía considera a quienes visten uniforme como algo excéntrico, una anomalia de convivencia. Un mal necesario.

Siguen sin entender que hay gente que disfruta sintiendose servidor de ese modelo de convivencia, llamado Patria.

O piensan que no sirven para otra cosa o se sorprenden cuando compruueban que si.

La pulsión de Chiqui/Marisu se manifestó porque es una realidad freudiana y oculta y que sale al exterior cuando se siente señalada, al igual que el resto del gobierno al que miramos con desafío, por no velar como debiera por los guardias civiles.

En realidad, casi todo es cuestión de unas rupias( será por dinero), que hubieran salvado muchas vidas.

La cosa no es de ahora. Policías, guardias, militares hubieran salvado la vida si los medios de protección hubieran sido los adecuados.

Aznar, perdón por repetirme, salvó la vida por disponer de un coche blindado, el Rey emérito por un sistema de inteligencia que iba desde el Club de Berna hasta el más modesto puesto de la Guardia Civil.

No hay dinero para medios pero si para la causa de las lesbianas en el Orinoco central, pongo por caso.

Lo dicho, nos toman, me incluyo, por cipayos a los que contentan con migajas en forma de llamativas condecoraciones y luego se van a sus poltronas descojonandose.

Son como niños, piensan.

A mi Marisú no me inspira odio ni resentimiento sino atonía.

De hecho, ya hubo otro pájaro que en la Transición dijo morir entra dentro del sueldo.

No es tautología, ni redundancia de articulista vago, es pedagogía para poner de manifiesto que a los encubridores, a los tibios, a los vividores a ambos lados del espectro, los tenemos calados.

Marisú/Chiqui, es tan ágrafa, tan desenfadadamente trivial que no recuerda siquiera que la prevención de riesgos laborales es responsabilidad del empresario.

En este caso luctuoso, del gobierno, como máximo representante de esta empresa común Ex-Paña.

Cuando la veo aplaudir de forma tan desaforada, me recuerda a Koldo en el tablao flamenco de Ocho apellidos vascos. Y cuando la veo mover la lengua y mirar entre lasciva y burlona , no puedo evitar acordarme de La comadre de Bath, en los Cuentos de Canterbury.

Solo un pero a las exequias de los guardias civiles, pero hoy no es el momento y además no tengo demasiada información.

Instituto gloria a ti y, no se nos olvide, Viva España.

Felipe García Casal. Coronel ( R )

felipegarciacasal@gmail.com

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