La pulsión escatologica de los revolucionarios

Como este título puede mover a rechazo empezaré recordando a las madres y en concreto a la mía, que eran muy dadas a manifestar su sabiduría mediante, refranes cortos, epigramas de andar por casa, pero certeros, que en algunos casos parecían salidos de la pluma de Samaniego.

La madre de quien esto escribe solía decir cuando empezaban los esperpentos en televisión, más vale caer en gracia que ser gracioso.

Naturalmente, lo repetía mucho.

Serrat es prototípico de la admiración profesada por tirios y troyanos, como suele pasar con personas de modales educados, y lentos en el hablar.

Hace décadas si no admirabas al noi de poblesec, no daban datos de tu domicilio, como los del fajador juez Peinado, pero no eras bienvenido en el ámbito de aquella Barcelona pujante, moderna y europea, al decir de algunos.

Y no solo Barcelona.

Yo tenía un amigo que cantaba por Serrat, imitando su voz, y su estilo en general.

No nos costó la amistad, pero nos mirábamos raro.

Bien, esta historia es sabida y no insisto más.

Lo que no es muy conocido es que el noi representó un pequeño papel en la película de Antoni Ribas, La ciutat cremada, estrenada en 1976, en la que baila con la momia de una monja a la que habían profanado su tumba con ocasión de lo que luego fue denominada la Semana Trágica de Barcelona en la que los alborotadores quemaron iglesias y profanaron tumbas de religiosos, como decíamos.

El personaje, Serrat, el individuo, allá en 1909, Clemente García, al parecer un demente, según cierta historiografia.

Preguntado el noi de Poble Sec, por el hecho de haber aceptado papel tan escatologico, le restò importancia.

Bien, agua pasada y el arte no hace distingos. Eso dicen.

Resulta curioso comprobar que en los grandes desmanes se manejan términos que difuminan las responsabilidades.

En la Revolución de 1934, en Oviedo, un individuo de nombre Jesús Argüelles y apodo Pichilatu, emplazó una ametralladora y acabó con la vida de ocho personas que presumiblemente intentaban salvar la catedral de San Salvador, donde se veneraba Sábana Santa.

Pichilatu parece ser que también era un demente.

Son los términos que junto a incontrolados manejan ciertos escribidores, al dictado de la ideología o de la subvención.

Parecen todos fieles epígonos de la vieja Escuela de Frankfurt, el agit prop comunista o la HASBARA.

Sea lo que fuere, hay un odio latente que lleva a ciertos individuos, cuerdos o no, a bailar con momias o quemar iglesias como la Catedral del Mar, pongo por caso.

La Semana Trágica, lo fue en parte por la recluta de hombres ya licenciados y muchos de ellos padres de familia, que deberían ir al Rif a combatir en condiciones paupérrimas, y según algunos historiadores, para salvaguardar los intereses de ciertos gobernantes y gente de pro. Minas del Rif.

Lo dejo para los historiadores.

Pero ahora, que sale a la palestra la necesidad o no de la conscripcion obligatoria , recordemos la Semana Trágica y aprendamos de ese magisterio inmarcesible que es la historia.

Eso si, poniendo cuidado en saber quien la escribe, y quien paga la tinta. Expresion ya vulgar, por extendida, pero certera.

Termino, un sacerdote, Jorge López Teulon ha escrito recientemente Inspirados por Satanás sobre estos hechos.

Habrá que leerlo.

Felipe García Casal Coronel ( R )

felipegarciacasal@gmail.com

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar