“La Gandula”

Así motejaban los españoles la “Ley de vagos y maleantes” promulgada por la segunda república.

Con el paso del tiempo, periodistas y agitadores de izquierda radical atacaban las leyes franquistas y las dictadas en democracia acusándolas de trasunto de la mencionada ley republicana.

Pero no es de “La Gandula” de quien quiero hablar, sino de los gandules, los gandules de espíritu.

España debería ser un clamor pero no es más que un logotipo, un triste logotipo circulando por el éter de la virtualidad y que no nos falte.

Ese logotipo multicolor que sustituyó al del “pájaro” para gozo de resentidos, aperturistas de aluvión y fundamentalmente, ágrafos históricos que de S. Juan, solo conocen el solsticio. Para muchos, el solsticio masonico.

Ahí estamos unos cuantos, nostálgicos, utilizando el término periodístico de la sagrada Transición, aireando el escudo constitucional, europeísta, moderno y conceptualmente impecable.

Pero ese escudo, hoy blasonado por pobres ilusos, vejetes con alma temblorosa y también, gracias a Dios, por jóvenes que se van incorporando al sentir patriótico, ante el estupor y cabreo mayúsculo del rojerio patrio.

Las columnas de Hércules simbolizan hieráticas y firmes a Gibraltar y Ceuta. Solo por eso debería España salir a la calle para que el escudo fuera algo más que un cambio, una venganza sutil y un brindis al sol.

Porque no se puede cambiar la historia prescindiendo de los Reyes Católicos, ni de la Hispanidad, ni de la familia tradicional, ni de la seguridad física y moral….

Pero “La Gandula” manda y nadie quiere que le lleven a la inspección de guardia más próxima. Prefiere ser gandul camuflado que delincuente.

Estamos en una atonía cómoda, esperando a ver quien gana para apuntarnos al desfile de la victoria.

Lo peligroso es que a lo mejor ese desfile se suspende por falta de ganador.

Siempre nos quedará Cartagena.

Decía con acierto un compañero de trinchera y de letras, que algunos se quejan, en parte con razón, de quienes tenían que hablar en su momento y callaban por disciplina o por cálculo profesional, pero ahora tampoco lo hacen , por falta de huevos.

Evitar males mayores es ejercicio de obligado cumplimiento pero contemplar como hipótesis el resultado de la pasividad, tanto moral como efectiva, también lo es.

El cáncer no se cura con apósitos.

Yo a veces me pregunto si en ciertos partidos y sus beneficiarios aritméticos no subyacen viejas teorías de los 60, de aquellos Frentes de Liberación, de aquel marxismo agresivo, que pretendía acabar con el colonialismo en cualquiera de sus manifestaciones.

De ser así, que es muy plausible, a esa gente, les importan un carajo, las columnas de Hércules, Ceuta, Melilla y estaría por incluir las islas Canarias.

Lo de Al Andalus les queda lejos y tampoco les importa demasiado.

Pero esa distopía política choca con una realidad histórica que no la puede falsear ni la opinión sincronizada, Ceuta y Melilla eran España, cuando los harkeños y sus cabilas andaban a la greña entre ellos.

No quisiera ser cenizo, pero ante ciertas actitudes hedonistas, me da la nariz que estamos en un incipiente proceso de entreguismo, que tiene un itinerario con principio en el hastío y final, en un doloroso adiós.

Doloroso solo para algunos.

Otro día les contaré a quienes ignoran la historia de España de donde proceden los leones del Congreso

Prim era un masón valiente. Que si, coño, que los hay.

Los que lo mataron en la calle del Turco, esos no.

Ánimo caballas.

Felipe Garcia Casal. Coronel ( R )

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar