Con el título “El cisne negro y los reptilianos” escribí sobre la posibilidad de que un acontecimiento extraordinario y luctuoso indujera al gobierno a declarar cualquiera de los estados de alarma, excepción o sitio.
Vaya por delante en mi defensa que ni sugiero, ni insinúo nada. Solo aporto una posibilidad, externa o no, propiciada por quienes “queman” las calles en vísperas electorales.
Visto el problema en su conjunto, Francia, Italia, España, habría que preguntarse, si hay un muñidor externo y títeres internos, que los viejos recordamos, cuando no solo se quemaban contenedores sino las bombas estaban a la orden del día.
Pero como hay cierta sensación de lenidad uno no sabe ya qué pensar.
¿Será Blocus, el Cisne Negro? Vaya usted a saber.
Dije así:
Felipe García Casal. Coronel ( R )