Celia Gámez vs Celia Villalobos

Recuerdo algunas cosas de Celia Gámez, por ejemplo en mi casa paterna junto a música seria, había como contrapunto lo que antaño se llamaba música ligera.

Formando parte de esa colección estaba un disco de 45rpm, cuyo sobre protector venía ilustrado con una manola madrileña anunciando periódicos o nardos. No recuerdo bien.

Oía con frecuencia aquel disco que me transportaba a Madrid al que admiraba sin haberlo conocido.

De Celia Gámez se decían por aquellos entonces maldades relacionadas con su sexualidad, cuyo basamento, era el elenco de coristas que la acompañaban, todas ellas guapísimas.

Nunca conseguí entender aquel argumento.

Más tarde Celia se casó en Los Jerónimos entrando del brazo de su padrino, ya tuerto y manco, Millán Astray.

El valeroso fundador de La Legión, encargó a Pedro Chicote, una bebida nutritiva, barata y con la dosis justa de alcohol.

Así nació la popular “leche de pantera” legionaria.

Lo de pantera venía inspirado por las facciones felinas de Celia Gámez, amiga de Millán Astray y Chicote. Alguna vez lo he contado.

En 1941, creo recordar, Celia Gámez estrenó una canción que haría fortuna pero que el tiempo y la necesidad de restañar heridas, arrumbaron en el baúl del olvido y que ahora, por mor de una forma sectaria de contar la historia, vuelve a sonar.

La primera estrofa decía:

Era en aquel Madrid de hace dos años

Donde mandaban Prieto y don Lenín

Era en aquel Madrid de la cochambre

De Largo Caballero y don Negrín

Estas historias de guardarropía de Cornejo, que yo aireo de vez en cuando, sé que molestan por avivar un fuego ya consumido, pero que alguien o algunos tratan de rescatar con espurias intenciones.

El posicionamiento de Celia Gámez no ofrece duda.

Hay que agradecerle que su voz un tanto ajada por el tiempo, nos recuerde a un tal Lenin, ocultado arteramente por la ingeniería social al servicio del “pueblo” y del “progreso”

La historia es bien conocida y se trata de dar con el volumen adecuado, quien tenga curiosidad.

La otra Celia, Villalobos, sufrió mucho con Franco. Posicionamiento antitético de Gámez.

Teniendo en cuenta que cuando Franco murió, Villalobos tenía 26 años debió padecer un sufrimiento concentrado e insufrible.

17 años o 18 al entrar en la Universidad y 5 de carrera, dejan 3 de mazmorras y padecimientos.

Pero sería, digo yo, en régimen abierto, porque opositó y entró, oh tempora, oh mores, en el Sindicato Vertical franquista, si mis datos no fallan, en cuyo caso estaría dispuesto a pedir las oportunas disculpas.

Villalobos siempre me pareció una mujer desahogada, tratando de luchar contra el estereotipo de política rancia de derechas.

Me recuerda a Marisú, que ahora se nos va a Andalucía. Pero en el bando de los “descamisados”

En el último artículo o en el anterior, dije que se estaba construyendo sobre arena desde hace tiempo, y cuando leo declaraciones de Villalobos, llamando hijo de puta a Franco o recordando la alegría que le producía verle sufrir cuando se moría, me reafirmo en lo dicho.

Hasta el viejo comunista Losantos ha pedido cordura y respeto para quienes vivieron otras épocas y lidiaron con una España, que no es la que narran los vates de la izquierda, con las faltriqueras llenas por la subvención pública.

Que el sufrimiento de Villalobos lo hubiera glosado Marcelino Camacho, condenado a 9 años de cárcel, sería entendible, pero alguien que desarrolló su primera singladura profesional en el Sindicato Vertical, de ser esto cierto, es un desahogo de una mujer desahogada y que no acaba de entender, que el silencio como el de Marcelino Camacho, es más prudente y edificante que el insulto a un muerto, que ya no se puede defender.

Dice también Villalobos que Leticia ha humanizado a un Borbon.

Hombre, digo yo que el padre de Felipe VI , podría tener carencias, pero que, visto lo visto, derrochaba humanidad a raudales. Y también era Borbòn y sin Leticia.

Alguien escribió lo que a continuación transcribo:

“A moro muerto, gran lanzada. Rey fiero ayer para ti, mis leyendas di a respetar, y hoy que la muerte está en mi, hasta tú vienes a hollar, el polvo de lo que fui”

O más castizo “ A toro pasado, todos somos Manolete”

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Matando a Franco y los epígonos intelectuales de Ortega, Marañon y Pérez de Ayala.

Comienzan los fastos fúnebres por la muerte de Franco hace medio siglo, que, como tenía baraka y parte de su pueblo detrás, lo hizo en la cama.

Rodeado de tubos que nada pudieron remediar en un cuerpo cansado y reducido.

Lo que no consiguieron las balas moras, lo hizo el paso inmisericorde del tiempo.

A diferencia de los grandes intelectuales de la época, Ortega, Marañon y Pérez de Ayala, Franco que era un simple militar se echó España en sus menudos hombros y salvó a la República en 1934 cumpliendo la orden del ministro de la guerra Hidalgo, que vio con asombro como su país se desangraba por el norte, por una simple cuestión de escaños. ¿La CEDA? de ninguna manera.

Franco junto a dos íntimos colaboradores se reunió en el gabinete de transmisiones de Madrid y resolvió el problema enviando un Tabor de Regulares y dos Banderas de La Legión.

El reguero de sangre previo había sido indescriptible, incluyendo el asesinato de cientos de guardias civiles y sus familias en la cuenca minera asturiana.

España seguía en su desvarío histórico al que contribuyó una constitución de corte masónico y que el propio Ortega descalificó sin paliativos.

Los años previos al Alzamiento fueron tenebrosos con asesinatos, especialmente del clero regular y selectivos como el de Calvo Sotelo, perpetrado por la escolta personal de Indalecio Prieto dirigida por el capitán Condès a bordo de la camioneta 17 de la Dirección de Seguridad. El autor material, un rufián de apellido Cuenca .

Arrojaron el cadaver en Claudio Coello, curiosa y trágica coincidencia.

Gil Robles se salvó. No estaba en su casa en el momento de tan siniestra “saca”

Franco tuvo la hombría de bien de advertir al snob jefe de gobierno Casares Quiroga, de la situación límite que se estaba viviendo.

Quizá “Casaritos”, masón y hombre atildado, aquello le suponía un hastío infinito y siguió con sus cosas.

Ortega, Marañon y Pérez de Ayala fundaron de buena fe la Agrupación al Servicio de la República ( ASR), al poco tiempo huyeron despavoridos de Madrid porque el Frente Popular los tenía en sus listas de sangre.

Dos hijos de Ortega lucharon en las filas de Franco con las bendiciones de aquel.

Volvieron en los años 50 a España y no sufrieron la más mínima persecución por parte del general vencedor de la contienda.

Peor suerte tuvieron el hijo y el nieto de Emilia Pardo Bazán, asesinados por el Frente Popular.

Esto se silencia porque parte del juego consiste en asociar intelectualidad e izquierda.

Con Unamuno pasó algo semejante pero lo que se recuerda hasta la náusea es su polémica ( castrada) con Millán Astray.

Creo haber contado alguna vez como un conspicuo y decepcionado socialista me relataba su admiración cuando llegó al Congreso y vio con emoción a Pasionaria y Carrillo, incorporándose a la España nueva que abominaba de los “años de hierro”

Recordé las palabras de Pasionaria, certificadas por compañeros de escaño, dirigidas al eximio abogado del Estado, Calvo Sotelo, “este hombre ha hablado por última vez”.

Dije y repito: una visionaria.

Después de los más de cinco mil asesinatos en Paracuellos, Aravaca etc , Churchill no quiso estrechar la mano que le tendía el embajador de la República, al tiempo que le increpaba, “sangre, sangre, sangre”

Paso el tiempo, los cancilleres abrieron sus legaciones y Eisenhower, De Gaulle etc abrazaron a Franco, quien había detenido al comunismo internacional en el flanco sur de Europa.

La represión como en todas las guerras fue dramática, pero el noventa por ciento de los ejecutados lo fueron por delitos de sangre. Comités revolucionarios en los pueblos, despeñamientos en la serranía de Ronda, trenes de la muerte, chekas et.

Según el historiador Miguel Platón , Franco intervino en un número mínimo de las causas instruidas y en muchas de ellas para firmar indultos.

Todo aquello se fue olvidando, en parte porque los vencedores arrumbaron banderas y abrazaron la reconciliación.

Yo siempre pensé que se estaba edificando sobre arena y entregando relatos y victorias a los herederos de los que, de forma insensata o deliberada, iniciaron todo aquello.

Zapatero reabrió heridas y ahora asesora al gorila venezolano, cubierto de honores y oro.

Sánchez, epígono de aquel , lanza el cohete de unos fastos funerarios que, ni siquiera intelectuales de izquierda, comprenden ni aplauden.

Si quería muro, ahora lo ha aumentado un poco más, no sé si para su íntima satisfacción y permanencia o para una España que se nos va poco a poco por el sumidero de una historia ya vivida.

Felipe García Casal . Militar y escritor.

Lucia Etxebarria y dos estrambotes finales.

Nunca reparé en la figura de Lucia Etxebarria (en adelante LE) por un prejuicio político.

Desconocía su ideología, pero sospechaba de su adscripción al enorme arco político de la izquierda. La razón era simple, porque la llevaban y traían de plató en plató.

Sería una rareza que tal periplo se hiciera con un escritor de “derechas”, que los hay.

Así pues, y pese a interesarme la literatura por la literatura, siempre tuve recelo por esta mujer que entre otros premios, le fueron otorgados el Planeta y el Nadal.

Caí una vez en la curiosidad al oír, que no escuchar, una queja amarga sobre el acoso en redes, pintadas e incluso intentos de agresión.

Aquello no me encajaba y me fui interesando por el personaje que, al parecer, tuvo la osadía de posicionarse sobre los cambios de sexo, género o como se llame, cuestión de tanta actualidad.

LE, al parecer tuvo amores lésbicos y heterosexuales, y de todos ellos pone el acento en los sentimientos más que lo puramente carnal.

No se vanagloria de nada.

Cuenta su versión pesimista sobre España, en la que ocupan lugar preferente, la incultura instalada en el poder, la inseguridad, la financiación indeseable de sindicatos y partidos etc

Ha pasado un verdadero martirio que duró siete años.

Enfrentarse al poder y a sus extensas terminales es lo que tiene.

Dice también que volvemos a los 80, que ella vivió en Bilbao y recuerda la contestación de una amiga cuando le preguntó si el atentado horrible de Hipercor tenía justificación.

“En las guerras pasan estas cosas”, contestó la rata inquirida.

Anestesia colectiva y poder “recogiendo nueces” del árbol movido. Arzallus dixit.

No sé si LE ha exagerado, pero viniendo su opinión de una mujer de izquierdas, antigua militante del PSOE, e intelectual, la cosa tiene su miga.

Parece ser que los/las haters le hacen pintadas diciendo que es TERF. Una nueva clasificación sexual que no entiendo y a la que no voy a prestar mayor atención porque la relación es tan extensa que, no cabría en dos artículos como el presente.

He ido a mi buscador particular y me explica ( para mí de forma abstrusa que significa ser TERF)

Revisando la biografía de LE , este buscador contesta a la pregunta de qué enfermedad ha padecido la escritora, de la siguiente manera “tiene cáncer por sus malos hábitos de vida, por déficits en el manejo de las emociones o por estrés”

Por lo visto,el derecho a la intimidad se preserva según de quien se trate el personaje.

Eso suponiendo que “los malos hábitos de vida”, respondan a la realidad y no a una venganza urdida por no sé quién y con la colaboración necesaria de algunos truhanes que transitan allá donde haya letra impresa, micrófonos o cámaras.

La cosa no tiene explicación.

Han intentado lapidarla en lo literario (plagiaria) , en lo psicológico y en lo moral.

Los estrambotes nada tienen que ver con LE, pero son dos curiosidades que, al parecer al periodismo patrio no les interesan demasiado.

El primero es la falta de noticias de la desaparición inicial del maletín con selenio75 y posteriormente encontrado.

La cosa tiene suficiente calado para que conozcamos, en la medida que la prudencia y el no alarmismo lo aconsejen, qué fallo hubo y quienes fueron los responsables.

A lo mejor hubo explicación y yo la desconozco por lo que pediría respetuoso perdón.

La segunda, que siempre reitero , es quien o quienes fueron los autores intelectuales del atentado a Vidal Quadras. Y el por qué.

“La mano fue de Bellido, el impulso fue real” De quien ha sido el “impulso”?

Felipe García Casal. Militar y escritor.

No se equivoque monseñor( Lalachus parte segunda)

Antaño, los papas, los reyes, incluso los obispos y párrocos evacuaban pragmáticas, leyes, cédulas, decretos y un sinfín de disposiciones de distinto rango según quien fuera la dignidad firmante.

Pero la cosa revestía importancia, a veces histórica, como las Leyes de Indias que supusieron un hermanamiento y respeto hacia los indios del virreinato, que no de las colonias.

Hasta un humilde párroco convocaba a los actos litúrgicos en una hojita llamada parroquial. Pero tenía cierto empaque y hacía su labor.

Ahora, monseñor Argüello, compatibilizando fe y ciencia ( vieja contradicción según algunos) se ha ido a Elon Musk y en X ha dicho que los perpetrantes del contradios de las uvas de la ira, “están equivocados” o un eufemismo semejante, que no recuerdo bien.

Que va monseñor, no se equivoque o no trate de pastelear ante su grey y sus enemigos seculares.

Sabían perfectamente lo que hacían.

Su ilustrísima sabrá, si trata de atemperar pulsiones o asegurar las dádivas del gobierno. Pero a veces es conveniente vivir en la pobreza evangélica y luchar por Cristo, allá donde este sea vilipendiado.

Usted dirá.

Recuerde que Jesús, siendo la mansedumbre hecha hombre, expulsó a latigazos a los mercaderes del templo.

Incluso hay un pasaje que no puedo citar literalmente, donde habla de la regurgitación de los “tímidos” de la boca del Padre.

Consulte el manido recuerdo a Chamberlain y Churchill.

Usted, además de latines, es hombre de leyes. Seguro que recuerda la relación epistolar entre ambos en tiempos duros. Acertó Churchill.

Mientras tanto, organizaciones laicas, de letrados, gente del común, les hacen el trabajo que, por pereza o “prudencia evangélica”, muchos de ustedes rehúsan y se conforman con cuatro líneas en una red social.

“Non praevalerunt”, pero no será por algunos prelados , que confunden, o no, prudencia con cobardía.

Mientras tanto, la obesa y demás espantajos humanos, felices y contentos porque en las zahúrdas maléficas, ya estan redactando contratos sustanciales y prolongados.

La maldad, a corto plazo, suele tener recompensa.

A corto.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Lalachus ya tiene el aplauso de los de siempre

No cejan ni en el epílogo acostumbrado.

Es lo que suelen llamar el trabajo incesante. Ayer le tocó el turno al Sagrado Corazón, esgrimido en un fotoshop sacrílego por una mujer gorda y subvencionada para la ocasión.

Esto no es casual, es incesante, de una y mil maneras. Se trata de abrir bien los ojos y observar lo que hay alrededor.

Hace años y sin venir a cuento, otra gorda, también largó su parlamento viscoso, aludiendo a la sexualidad del papa.

Y lo hizo desde el balcón consistorial y en calidad de pregonera de las fiestas locales. También generosamente pagada.

Ahora tendría que pensárselo porque se lleva lo queer, el género fluido, donde cada quien se percibe como le sale de los menudillos.

Hasta el papa aludido sin venir a cuento, salvo que el escupitajo verbal estuviera pensado y estudiado de antemano, cosa más que probable.

No cejan. Ni cuando el año se apaga.

Para qué seguir hablando, no merece ya la pena recordar a Charlie Hebdo, ni la huida permanente de Salman Rushdie, ni las mil venganzas habidas y por haber.

Hay gente que no se sabe bien qué busca , ese es el quid de la cuestión.

Amparados en la libertad de expresión, que al parecer va a ser ampliada, dan por culo a los cristianos y con especial saña a los católicos.

No le auguro mucha tranquilidad a Lalachus, la gente está cansada de tanta ofensa gratuita y creo que se lo van a hacer notar. Con el desprecio, con la indiferencia, con el asco.

Claro que esta gorda dirá que la derecha no entiende de arte.

Ipe Utrera-Molina recordaba el fusilamiento del Sagrado Corazón en el cerro de los Angeles hace 89 años. Mismo odio, distintos procedimientos.

No aprenden.

Visto lo visto, y hablando de estampitas, yo me voy a comprar un “detente” por si las moscas.

Espero ansioso el comunicado de la Conferencia Episcopal, tan dada a tapar el mal con el “silencio evangélico”.

Si no hay comunicado darán un pasito más hacia la “nada evangélica”, como cuando generalizaban sobre la violencia, así, de forma etérea y delicuescente.

Para muchos de aquellos mitrados, pronunciar la palabra ETA, era tomar partido por las víctimas y no querían ofender a los victimarios.

Finura espiritual.

Felipe García Casal . Militar y escritor.

“Rosita la pastelera” y un episodio trágico y poco conocido.

No sé con seguridad si el apodo al prócer, escritor y político, le fue adjudicado por Larra, que admiraba su literatura, pero odiaba su formas cambiantes de estar en política.

Hablo de Martinez De la Rosa que lo fue todo en los años 40 del siglo XIX.

Hombre de cuna aristocrática y dotado de gran inteligencia, tuvo una trayectoria errática, pero siempre en los predios del conservadurismo.

Abrazó la masonería y esta entrada en la Fraternidad, es lo que me impulsa a escribir este artículo.

Nada de particular sino fueran sus afirmaciones contenidas en las Memorias que ahora glosamos.

Según estás, en 1843 y en Madrid se perpetraron los asesinatos de 74 frailes, acusados de haber envenenado las aguas de consumo público.

Martínez De la Rosa, masón, asegura que aquellos hechos fueron planificados en las logias.

Algo parecido, aunque quizá de origen distinto, fue la quema de iglesias y conventos en el año 31, bajo la especie de que curas y monjas repartían caramelos envenenados a los niños.

Aunque he leído bastante sobre la masonería me faltan elementos personales de juicio , que solo podría obtener si perteneciera a esta asociación deísta y sincrética. Cosa que no ocurre.

He seguido con mucho interés los vídeos en los que se entrevista a Alberto Barcena, masón arrepentido y a tenor de cómo se expresa, de amplia cultura.

Quien tenga interés que acuda a YouTube y busque a este señor.

Es interesante sumergirse, según cuenta, en el rito de acceso al grado 29, en el que el aspirante debe pronunciarse entre pisar un crucifijo o un aspa con otro significado que ahora no recuerdo.

Después de haber leído tanto, me sigo haciendo la pregunta siguiente ¿qué quieren?

En la conferencia sobre masonería a la que acudí recientemente y de la que les hablé, Francisco Vázquez dijo una cosa curiosa, “Alfonso Guerra no los quería en el partido porque, más que obedecer a este, obedecen a la Logia”

Parece ser que en la profanación de los restos de Franco, hubo un discreto ritual masónico al que acudieron personajes importantes de esta Fraternidad.

Entre ello recuerdo el nombre de Dolores Delgado, que fue o es, pareja sentimental de Baltasar Garzón.

Lo dicho, interesantes manifestaciones que espero y deseo no ocasionen a su autor ninguna complicación.

Lo mismo deseo para mi.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

En recuerdo de “La loba”

Decían los viejos periodistas “no dejes que la verdad te estropee una noticia” y ahí estamos, dando pábulo a algo incierto pero posible.

Empecemos por “La loba”.

Me contaron hace tiempo que un joven mariquita ( perdón) harto de que en su pueblo le señalaran y le hicieran objeto de burlas, se alistó a una Unidad de fuste como era la Brigada Paracaidista.

Y cumplió como un león. Saltaba del avión cuando tocaba y no manifestaba ni un síntoma de miedo o preocupación.

Allí se le respetaba, como al “Feo” en La Legión, que también sufrió en su pueblo, tribulaciones semejantes.

Por la noche, después de que la corneta recordara con su estridencia habitual que había que guardar silencio, los compañeros coreaban en bajito “Loba, loba, loba…”

Un paracaidista ponía sobre las bombillas del techo, celofán rojo, y un magnetófono prediluviano dejaba caer ora un bolero, ora un mambo animoso.

Y “La loba” se contorsionaba entre aplausos y silbidos admirativos de sus compañeros.

Jamás tuvo nuestro héroe el más mínimo problema, salvo una vez que llegó a su Unidad un poquito “tomado”, al decir de un mejicano. Y no se le le ocurrió otra cosa que dirigirse a su cabo llamándolo cabo mio en lugar de mi cabo.

“La Loba” no era perfecto y con vinos, menos. Cuentan que la bofetada fue sonora e hizo retumbar el viejo caserón que hacía de cuartel en Alcalá de Henares.

Y es que un cabo en la Brigada Paracaidista, era mucho cabo de nuestro señor.

Pero al día siguiente y como si no hubiera pasado nada , saltó del avión porque tocaba y esa misma noche su actuación rozó la excelencia.

Me cuentan que en una de nuestras fragatas punteras, y ustedes me dispensarán por eludir nombres, me cuentan, que un cabo sintió un arrebato genético y elevó en tiempo y forma la suplica de que se le reconociera su inopinada condición femenina.

Súplica aceptada mediante el oportuno escrito del señor Almirante jefe de Personal.

Hasta ahí todo muy bien.

El estamento militar siempre es respetuoso con la ley y cuando esta no contempla en su totalidad la enorme casuística, pues parece que se eleva preceptiva consulta a los servicios jurídicos e incluso a un Observatorio que protege los derechos de nuestras soldadas y marineras.

Leer el escrito del Almirante da incluso para consultar a la RAE, a genetistas y sociólogos.

Dice el mencionado oficio, que se reconoce lo solicitado por el antes cabo y que conservará, además de los derechos adquiridos, el nombre de pila, pero con una curiosa salvedad. Antes era D. Pedro y a partir de la entrada en vigor del escrito, será reconocido como “doña Pedro”.

Pues muy bien y a lo que ordene el señor Almirante.

Pero héteme aquí, que las mujeres, de natural quisquillosas, no quieren a “doña Pedro”, ni en los mingitorios , ni en las duchas , ni tampoco en los sollaos a ellas destinados.

No puedo evitar una grosería, en parte porque fue un Nobel, Cela, quien aludió a la enormidad del “cipote de Archidona”, que en el caso de adornar semejante dimensión a doña Pedro, eso sería indisimulable.

Quiera Dios que la agitada situación política y militar no afecte a la fragata y que la controversia se solucione salomónicamente, que podría pasar por destinar a doña Pedro a una confortable oficina en tierra.

Mira que si eso es lo que busca la pillina doña Pedro….

Cómo se echa de menos a “La Loba”, que no llegó a tiempo al proceso de liderazgo, resiliencia y humanización que nos preside.

Si usted piensa que este artículo es flojo, pues tiene usted razón, pero como decía Baudelaire “no se puede ser sublime sin interrupción”

Y no es que haya sido sublime nunca, pero quería colocar esta frase, para justificarme.

Felipe García Casal . Coronel de Infantería( R)

XXIX Promoción de la Academia General Militar.

Un masón grado 33, indignado y patriota

Asisto a una conferencia sobre “A Coruña e a Masonería” (sic). La conferencia tiene lugar en el Círculo de Artesanos, antes Circo, templo y ágora del republicanismo coruñés.

La conferencia tiene el éxito asegurado porque el ponente es Francisco Vázquez, alcalde que fue de La Coruña y embajador de España durante cinco años ante la Santa Sede.

Flanqueado en el estrado por el presidente del Círculo y por el bibliotecario del mismo, que si no entendí mal, masón.

Vazquez, simpático, con ganas de agradar y advirtiendo en sus primeras palabras que su intención era hablar de La Coruña. Su pasión.

Un torrente de datos, apenas unas miradas a un papel y un recital onomástico de masones ilustres coruñeses, culminado con la mención a Casares Quiroga, aquel personaje que hacía de la exquisitez un modo de vida y que luchaba como podía con su maltrecha salud.

Vázquez embelesaba y la atención de los asistentes para sí la hubieran querido aquellos viejos próceres que asistían al Ateneo de Madrid a contar sus cosas.

“En Madrid a las ocho de la tarde o das una conferencia o te la dan”

Terminó su alocución con una súplica, “por favor, que no haya controversia”. Súplica inútil porque el presidente de mesa y de la Sociedad, preguntó si había preguntas y una señorita, ataviada al efecto, ofrecía un micrófono a quien quisiera intervenir.

Solicité hablar y hubo un silencio no sé si hostil o resignado. Vázquez había conferenciado, y lo demás era superfluo e inoportuno por la hora.

Como el tema de la masonería siempre me ha interesado y leí lo indecible al respecto, formulé, creo recordar, tres preguntas: la primera, al señor bibliotecario que en su cortísima intervención como telonero de Francisco Vázquez, dijo que solo las sociedades incultas rechazaban a la masonería.

Argüí que la Iglesia católica podría adolecer de infinidad de defectos pero no del de la incultura. Y que en los Códigos de Derecho Canónico, de 1917 y 1983 se señalaba con pena de excomunión a los católicos que abrazaran a la Fraternidad, si bien el de 1983, había atenuado la explicitud del canon.

Como hubo discusión al respecto, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, dejó claro que la admonición seguía vigente.

Mi intención era saber, en este caso a través de un erudito como Vazquez, a quien el bibliotecario acudió en ayuda.

Vázquez aludió a Garibaldi, pero finalmente su prurito intectual le llevó a decir que la situación se había decantado finalmente por la no excomunión pero sí por la prohibición de comulgar.

O sea, excomulgados pero solo un poquito.

Sigo sin saber.

Pregunté al embajador sobre la afirmación de Pablo VI de que el “humo del infierno había penetrado en el Vaticano”, y si ese humo procedía de las ascuas del marxismo o de la masonería.

Se fue a la logia Propaganda Due italiana y la muerte de Roberto Calvi.

Con mi pregunta conseguí crear inquietud en aquellas personas que estaban dispuestas a admitir lo que allí se dijera, como las famosas “verdades del barquero” Y sobre todo, aplaudir a Paco y dejarse ver.

Pregunté si el CFR, Bilderberg, Tavistock, B’nai Brit etc , que son quienes al parecer elaboran el pensamiento único, tenían un sustrato común y que este pudiera ser la masonería internacional.

No hubo respuesta.

Finalmente expuse mi experiencia de hace unos años, cuando en ese mismo foro, pregunté al ponente, también masón, si la masonería sentía el concepto de patria y nación. “Nosotros somos de donde nos dejan vivir” me respondió.

Termina la conferencia, siento miradas de curiosidad, otras hostiles y alguna felicitación calurosa y sincera.

Se acerca un señor enjuto y nervioso, quizá coetáneo mío, y dice que él es grado33, marino mercante de profesión y cuando navegaba y veía la bandera de España, se sentía orgulloso.

Me congratulé por y con el, como es natural.

También me preguntó de pasada por el nombre de su hermano de fraternidad y apátrida. Ahí sì que no. Ni lo sabía ni se lo hubiera proporcionado.

Y esta es la pequeña historia de una conferencia más.

Me despedí de Francisco Vázquez, que tuvo la deferencia de prologar mi segundo libro y noté cierta frialdad.

Hay tantas especulaciones…

Felipe García Casal . Coronel de Infantería (R) XXIX Promoción de la Academia General Militar.

“España sin pulso”

Entrecomillo el título porque voy a hacer referencia a un artículo de D. Francisco Silvela, que lo fue todo en el mundo de la política en las postrimerías del siglo XIX.

Al día siguiente de la comunicación oficial de la pérdida de Cuba, publicó un artículo con el título al que hago referencia.

Silvela fue un político liberal conservador en los aledaños de Cánovas y Maura. Con los rifirrafes habituales entre políticos pero con una idea semejante de España.

Algo similar a lo que trataron de conseguir los regeneracionistas del 98, Unamuno, Azorin, Machado (Antonio), Ramiro de Maeztu y Pio Baroja .

Unamuno le hizo a Millán Astray la famosa admonición que logró fortuna propagandística “venceréis pero no convenceréis”

Unamuno murió en su cama pero a Ramiro de Maeztu lo fusiló ese ente amebico y poco concreto llamado Frente Popular.

Así que, misma generación literaria e intereses, pero distinto final.

Venía a decir Silvela en su artículo que a los españoles les importaba más bien poco la política y lo que los “desagradecidos” cubanos habían perpetrado.

Y los toros, las horchaterías y las timbas seguían con total normalidad.

La España de hoy no ha perdido casi nada por la fuerza de las armas; el territorio sahariano fue entregado pese al sacrificio de las fuerzas españolas que lo defendían con uñas y dientes.

Franco agonizaba, el hermano americano había dictado sentencia y Juan Carlos estaba en el busilis del asunto, como, al decir de historiadores y el sentido común de muchos, habría de estar en ocasiones posteriores.

Ahora miramos con preocupación a nuestras queridas islas, islotes y Ceuta y Melilla.

Pero dada la atonía del pueblo español, de producirse una exacción intolerable, no sé cómo reaccionaría.

En lo moral, en la exaltación del esfuerzo, del respeto, de todas aquellas cualidades que deberían conformar el ser español, queda más bien poco.

Si acaso, voluntarios jaleados por la televisión con ditirambos sonrojantes, mientras la gente, alguna gente, protesta airada porque los soldados no limpian los garajes.

¿Sabe la opinión pública donde duermen los soldados? ¿ Si comen lo necesario? ¿Cuantas horas trabajan?

Les importa un rábano.

A Margarita y su ayuda de cámara les han apostrofado y Margarita encolerizada ha respondido como jamás hubiéramos imaginado.

“Ministra, coja una pala” Pero no la cogió ni para la foto.

Esto que cuento es ya sabido y detrae en cierta medida, el tono pretendidamente histórico del comienzo.

Vuelvo al mismo.

La atonía de España ya es notoria y criticada en muchas cancillerías, pero como Bruselas es un gran zoco, tampoco les afecta mucho.

Cualquier situación indeseable es susceptible de empeorar, porque las urnas a veces son contumaces y la aritmética prima sobre el bien común.

D’Hondt o aquellos constituyentes pretenciosos nos hicieron una faena que superaría la de Cagancho en Almagro.

Según cuenta Silvela en el artículo que les recomiendo, un refrán medieval advertía: “las enfermedades entran por fanegas y salen por adarmes”

Pues eso, a ver cómo hacemos.

No veo yo a Feijóo, por la labor si las urnas le fueran propicias.

Cambiar poco para que nada cambie.

Habrá que ofrecerle una pala, como a Margarita.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R) XXIX Promoción de la Academia General Militar.

felipegarciacasal@gmail.com

Aldama, CIA y el archivo

Aldama cantó ayer como un ruiseñor al que hubieran sacado de su jaula. Mezcla de alborozo y miedo a la libertad.

Es muy probable que estuviera aterrorizado por los rigores de la cárcel y temiera por su integridad física.

Y miedo a la libertad porque, ya advertí en un artículo dedicado a Edmundo Gonzalez, presidente electo y exiliado, el peligro no ha pasado. Aunque esto no sea Venezuela.

Pero pasan cosas raras , como el atentado contra Alejo Vidal Quadras, que, al menos yo, sigo sin saber el porqué. El móvil.

Le deseo toda la suerte del mundo y supongo y espero que, como en las buenas cabeceras periodísticas, tenga documentación irrefutable y la vaya comunicando a su señoría y si es posible a la opinión pública. Aunque sea por entregas, como las novelas antiguas.

“Hablen cartas y callen barbas” decía Alonso Quijano en un momento de lucidez, ensalzando el poder del documento sobre la controversia y la palabra.

De la declaración de ayer, ademas de parecerme verosímil, resalto un afán de modificar para su posible condena, la dureza de la misma.

Hablò a su señoría de la colaboración que prestó en acciones antiterroristas y su relación con el FBI y , creo recordar, la CIA.

Francisco Paesa, el elegante hombre de negocios, también colaboró, al parecer con el SECED, o con el CESID, tendría que revisar las fechas, y llegó, según cuentan, a vender a los etarras dos misiles “lastrados” con localizadores. La Guardia Civil hizo su trabajo final ,en lo que se denominó Operación Sokoa.

Ignoro qué colaboración, si es que la hubo, prestò Aldama y de haberse producido, si fue por altruismo patriótico o mediante precio pactado.

Dos hombres de negocios con relaciones internacionales son un objetivo, noble para los servicios de inteligencia y espurio para otros, que siendo también servidores públicos, confunden a veces, muchas, los intereses personales o de partido con los intereses de Estado.

Y esto es solo opinión, porque tendrá que ser la justicia en un proceso que presumo largo y contradictorio, la que tenga que dar verosimilitud o no a lo que Aldama ha dicho en sede judicial.

También habló Aldama de un grupo que denominó GrupoC4 o algo así y del que no tengo la más remota idea.

Tampoco sé a qué vino Delcy Rodríguez y porqué se crea un mini espacio Sengen en Barajas para que pueda bajar del avión y posteriormente disfrutar de un chalet en El Viso. Tampoco el contenido de las famosas maletas.

Ahora asistiremos a la guerra mediática consabida y en posiciones ideológicas contrapuestas. Esperemos que el señor juez se atrinchere en los códigos y en en la deontología profesional y actúe como debe cosa que no ponemos en duda.

Cuenta Fernando Rueda, que en el archivo del CESID, se requería la autorización del Director para tener acceso a la información microfilmada de tres asuntos: el 23F, los masones y el expediente Jano, creado por Carrero en tiempos de SECED en el que se reflejaban datos políticos y personales de figuras relevantes de nuestro país.

Visto el lodazal, que no solamente barro, en que se anega nuestro político y diario discurrir, habrá que tener muy presente el consejo que le dio el Director de la CIA Leon Panetta a Félix Sanz, Director del CESID “no bajes al archivo”

Esperemos que con el nuevo Consejo Directivo de RTVE o como se llame la cosa, la transparencia, neutralidad política y respeto a la verdad y a los “televidentes” y “escuchantes”, brillen con luz propia y no inducida.

Un saludo especial a Antonio Caño y Esther Palomera que ayer criticaron el nombramiento de vicepresidente de la Comunidad Valenciana del general Gan. No dieron razones, solo balbuceos, Caño, y gestos ( Palomera)

Lo esperado.

Felipe García Casal Coronel de Infantería ( R) XXIX Promoción de la Academia General Militar

felipegarciacasal@gmail.com

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