La guerra al servicio de los imbeciles

Una televisión, no importa cual ni yo puedo precisar, acaba de glosar en “prime time” o como se llame la cosa , el desembarco en Omaha hace ochenta años.

La glosa ha sido corta, irrespetuosa y farandulera. Como corresponde a esa legión de periodistas, productores y voceros en “off”, para los que la historia es una ocasión para rellenar la parrilla y vamos a publicidad!

Y nótese que digo legión pero no totalidad. Afortunadamente.

Omaha para ellos es Tom Hanks, el pobre soldado Ryan y el almibarado y antipático Henry Fonda con su andar compadron, al decir del tango porteño. Y gesto de Xavi Hernández.

Esta gente de los medios, sobre todo los periodistas jóvenes, suelen pensar que la historia empezó con ellos y que con ellos morirá.

Y repiten sin ápice de arrobo que las persecuciones son de película y cosas así.

Monica Carrillo ( y si me equivoco estoy dispuesto a rectificar) reía socarronamente cuando su compañero de pantalla glosaba las victorias del Real Madrid. Unas en “blanco y negro” y las otras “Mónica Carrillo” no había nacido.

Nunca sabremos, al menos quien esto escribe, si la lucha de clases, como dicen los comunistas, es el motor de la historia, o si Bildelberg, la Trilateral, Tavistock, Puebla, Caracas o Zapatero, mueven el mundo. Desisto por cansancio de indagar. Y eso que los bilderberger, andan, creo, por España.

No sé si comunistas y capitalistas sin corazón son primos hermanos. Tampoco sé que ha sido de la socialdemocracia o si fue solo un interregno para llegar a lo que hemos llegado y que parece no tener fin.

La única certeza que tengo es que hay una cantidad ingente de imbeciles tras las cámaras, los despachos, los libros y las tarimas.

Al menos, un juez ha dicho que se puede rezar frente a Ferraz. La ultraderecha avanza, esto es el fin de Occidente.

Mañana le escribo a Felipe VI para que no se le encoja el bolígrafo y se haga un Balduino. Ante todo sentidiño al decir de Alberto y Yoli.

Mi recuerdo y respeto a quienes murieron en Omaha y otras playas, campos yermos por la metralla y cielos impetrados y a veces silentes.

De uno y otro bando. Y les pido perdón por la pléyade de estúpidos que no debieran salir de los platòs de la Suescun o la Pedroche. Dicho con respeto, faltaría más.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R )

El extraño caso de Meiriño y un viaje ilustrativo

Confesión de parte: esto va a ser un “ totum revolutum”, es decir, si alguien busca coherencia e ilación lógica, que no siga leyendo.

Tengo un amigo, que además de conspicuo y emérito catedrático de Ciencias Económicas, es un pozo de sabiduría y contador irrefrenable de anécdotas, sucedidos y refranes, en los que mezcla el más puro castellano y el gallego más arcaico y zumbón.

Alguna vez le conté mis terrores nocturnos ocasionados por un profesor, que en la primera clase de Economía nos habló de la elasticidad de la oferta y la demanda. Otro hubo que contribuyó a mi inestabilidad emocional con el superheterodyno y otro, mucho antes, con las combinaciones con repetición.

Todavía no me he repuesto. Mi amigo sonríe en modo condescendiente.

Como decía, es un narrador magnífico y cuenta cosas que merecen ser recogidas y publicadas en un recopilatorio.

El caso de Meiriño es solo una muestra. Ahí va.

Meiriño estaba de guardia cumpliendo con la patria y en animada charla con otros soldados les dijo en un momento de esparcimiento “ pois eu cando estiben en Alemania, votéi dos polvos sin desenconar”.

Fácil, pero traduzco: eché dos polvos sin sacarla. Y ustedes perdonen.

Mi amigo, como es natural, quiso conocer al ardiente y magnífico animal amatorio y resultó ser Meiriño, de la zona de Rivadavia, Orense.

El caso de Meiriño, no acabó ahí.

Se casaron los hijos de dos eminentes urólogos y como pueden imaginar, a la boda asistió lo más granado de tan insigne y dolorosa especialidad médica. En una mesa llena de colegas del ramo, se habló mucho de prostatitis, y la conversación languidecía, hasta que alguien sacó el caso Meiriño.

Se animaron, hubo controversia, casuística y hasta salió a relucir el caso del cipote de Archidona y ya con licores escanciados, hubo quien se arrancó y toda la mesa terminó cantando lo de “ los cojones del cura de Villalpando”.

Hasta los novios se unieron al improvisado orfeón.

Meiriño había logrado el milagro.

No hubo unanimidad entre los urólogos, unos decían que Meiriño era un fantasma y otros que no. Que era posible lo de Meiriño en Alemania.

Cosas de mi amigo….

Vuelvo de Madrid un poco desconcertado, resulta que Atocha, tiene apellido y es Almudena Grandes.

Nunca leí nada de esa señora por lo que no puedo juzgarla literariamente, solo recuerdo de ella ( de ser cierta) su burla a las monjas violentadas y asesinadas por milicianos en nuestra guerra civil.

Según su maligna gracieta, las monjas debieron gozar mucho con las “atenciones” de aquellas bestias salvajes. Ella les llama jóvenes sudorosos.

Pues le han puesto una estación. Como al insigne poeta y chekista , que seguro le han puesto algo también.

Mientras tanto se habla de volar el Valle de los Caídos. Reconciliación, dicen algunos.

Debí acabar con Meiriño, pero me puede la indignación.

Felipe García Casal

Una celebración elegantemente discreta

Toledo es raro, es ocre, como la piedra salmantina y que ahora no recuerdo el nombre pero lo recordaré.

Uno va por sus callejas eludiendo los anuncios outsiders ( perdón) de macdonalds en Zocodover y teme o ansía, encontrarse con un embozado que,de forma disruptiva, le muestre su acero y le exija la bolsa. O un hebreo tañendo su ravel. O un almuédano camino de su minarete para llamar a los suyos a oración.

Toledo es historia, donde se templan las espadas en las frías aguas del Tajo. Toledo es tableteo de ametralladoras en el repechito al Alcázar. Es resistencia numantina, es como Guzmán lanzando su daga al Tarik de turno o como el curtido coronel, diciéndole a su hijo que rece pero que él no entrega la vieja fortaleza a nadie. Hay padres así. O había, no sé.

Toledo es muchas cosas más pero para eso están los textos.

En Toledo, me dicen, unos veteranos generales y coroneles se han reunido en cónclave para celebrar que hace cincuenta años les dieron la boleta para salir a los campos de España, la peninsular y la africana, con sus divisas de tenientes y un canuto acreditativo bajo el brazo.

Y parece ser que allí se fueron. Y que conocieron al extraño e inexplicable soldado español. Que en sus miradas se podía leer el verso del poeta “ todo lo sufren en cualquier asalto, todo menos que les hablen alto” Y que eran los herederos a su manera, de aquellos, que en los viejos Tercios, dominaron Europa durante dos siglos.

Me cuentan también que estos veteranos se batieron el cobre allá donde hizo falta : en Smara, en Hausa, en Tifariti. Allá donde la lefa muerde y el mulana calienta los cerebelos.

Que unos anduvieron serpenteando calles por el bocho bilbaíno, por la siempre bella Easo y a veces, muchas, con mezcla maligna de olor a salitre y goma dos.

Que otros compaginaron campo y estudio y hoy son guerreros en retirada pero sabios y discretos.

Parece ser que en la majestuosa Academia de Infantería han vuelto a besar la bandera y que los alféreces alumnos allí formados miraban al frente y nunca sabremos si observaban de reojillo a sus viejos precursores con curiosidad o con indiferencia.

Unos, los viejos oficiales, perdían el paso. Otros muleta en ristre y alguno, la viva estampa del compañero corajudo que arrastra la pierna importándole un carajo su lastre porque va a besar su bandera. La de todos. Alguien leyó los nombres de los muertos mientras la música sonaba al unísono con una descarga de fusilería.

Y luego con otros compañeros y ya con Toledo atrás, les dio por cantar y no sé qué decían de “orgulloso esperaré mi fin luchando con ardor” y de Zaragoza . Qué gente tan rara.

A mí estos tíos me caen bien.

Felipe García Casal

El Madrid como España, siempre vuelve.

Hace muchos años, escribí en un periódico local con el que colaboraba asiduamente el artículo que ahora transcribo como post.

Un descanso a tanta política

La transición no ha terminado

La transición está inconclusa; allá por aquellas calendas organizadoras de la convivencia social, ocurrió un hecho imperdonable que más tarde revelaremos.

Una vez en imprenta nuestra carta magna, vertebrado el país y altivo el gesto, nos dispusimos a gozar del «sistema de libertades que nos hemos dado». Solo faltaba el natural tránsito de los partidos por la dura carga del poder. Se decía, «sólo habrá terminado la transición cuando los socialistas alcancen el poder y se exorcicen los viejos temores».

Recientemente los analistas de esa gran tertulia que es España, aseguran que sólo habrá acabado el interregno cuando los populares trasladen el mobiliario de Génova a Moncloa.

Nada de esto es del todo cierto; es un análisis cojo, falto de perspectiva.

España no es un país de matices; no hay clónicos de estereotipo: al-andalus, anguitianos y bereberes; no hay celtas rubicundos, inteligentes y desconfiados; tampoco levantinos fenicios, musicales y comerciantes. Nada, sólo esquemas antropomórficos inequívocamente convencionales de enciclopedia de los cin-cuenta.

España es fundamentalmente dos cosas, madridista y antimadridista, Y no vale decir que la polémica es mendocista/antimendocista.

Esto es sólo coyuntural. El personaje, Mendoza, puede concitar cualquier sentimiento; por alto, por rico, por yateado, por chulo, por madrileño, por irónico, por cáustico. Pero es contingente, limitado, mayor y por tanto le huele el antifonario a gasolina. Es decir, se va.

El problema es sociológico. Aquí se ventilaban posguerras y en lugar de caracteres arábigos del vestidito de Claudia Schiffer, se hablaba del jersey de cuello vuelto de Marcelino Camacho, incluso antes, cuando Europa, la vieja zorra y culta Europa, enarcaba las cejas cuando se mentaba a España, resulta que el Madrid chuleaba al mundo a golpe de pistón de Gento, izquierdazo de Puskas o de filigrana porteña de don Alfredo.

De ahí nació la inquina; España era espuria, apócrifa, gris y divorciada. Constituía pues una salida de tono lo del Madrid, una petulancia, un pobre de solapas vueltas y a la vez pretencioso

Y así, casi sin saberlo, el níveo, blanco impoluto del Madrid se convirtió con el devenir histórico en el paradigma de la polémica.

Ahora hay escaramuzas, García sostiene un pulso con Mendoza, Ussía es sólo una anécdota y el césped resistirá el nuevo alzado del Bernabéu; pero todo ello es, insisto cuasi doméstico, accidental.

Y allá agazapados, con ojillos malayos de ministro de Cultura y sonrisa de conejo, los barcelonistas, que van a hacer una mesa redonda en el Foro Samitier para tratar del cero a cinco.

La transición amigos, se cerrará cuando el Madrid baje a Segunda; los ponentes de nuestra última pepa, olvidaron por decreto el descenso.

Felipe Garcia Casal . Coronel de Infantería (R)

felipegarciacasal@gmail.com

Sanjurjo murió, no cierren periódicos

Sanjurjo contribuyó a la instauración de la Segunda República española. El marqués del Rif, un navarro aguerrido y promovido a la nobleza por Alfonso XIII, lideraba a la Guardia Civil ya con la República, después de que el monarca embarcara por Cartagena para “evitar un baño de sangre” entre españoles. Todo un visionario.

En Arnedo, la Rioja, hubo una manifestación de obreros del calzado y la represión de las fuerzas dirigidas por Sanjurjo fue extremadamente dura y causante de once víctimas mortales.

Sanjurjo cayó en desgracia y ahí, cuentan algunos historiadores, empezó su inquina contra la República que él mismo contribuyó a instaurar.

En Agosto del 32 se rebeló, en lo que fue conocido por “la sanjurjada”, por su nulo apoyo y posterior fracaso.

Fue condenado a muerte e indultado.

Hubo episodios semejantes al expuesto, como el de Casas Viejas, y la tremenda directriz del propio Azaña a las fuerzas del orden : “tiros a la barriga”.

En un barracón se refugiaba el delincuente Seisdedos junto a hombres y mujeres.

El primero de los casos y la paranoia de los dirigentes republicanos llevó a la promulgación de la Ley de Defensa de la República.

Una de sus principales consecuencias fue el cierre de cien periódicos y otras aparentemente inconexas, como la incautación de bienes y la expulsión de la Compañía de Jesús.

El masón Casares Quiroga trató de calmar a editores y periodistas pero aquello solo fue una engañifa. Se cerraron más de cien periódicos de todo signo pero en mayor cantidad los de tinte conservador.

Resulta curioso recordar que el ministro franquista de Información y Turismo, Fraga Iribarne, fue el primer aperturista en cuanto a libertad de expresión .

Sin embargo pasaría a la historia de los medios de izquierda como el hombre de “la calle es mía”, frase apócrifa y fuera de contexto. Pronunciada según aquéllos, como consecuencia de los sucesos de Vitoria en los que intervino la entonces llamada Policía Armada.

Los glosados anteriormente son silenciados. Así se escribe cierta historia.

El anuncio de Sánchez de embridar a los medios propagadores de bulos es toda una declaración de intenciones. Pero para eso ya existe el Código Penal o la norma que sea pertinente según la gravedad o error de la publicación.

¿Estamos ante un remedo de la Ley de Protección de la República? Si a las familias convencionales se las tritura a diario, se las ridiculiza, se les trata de desposeer de sus hijos “que son del Estado”, por qué hemos de crear unas leyes “ad hominem”, aunque el “homo” sea el presidente del gobierno?.

Mala cosa es la mordaza, el bolígrafo temblón, la llamada de madrugada inesperada o el burofax amenazante.

Los digitales eran un oasis de libertad que se empieza a extinguir porque el miedo es libre.

Tengo para mi capote, que si a Bogart siempre le quedaba Paris, a muchos otros nos quedará la multicopista y el graffity. O sea, la pintada de toda la vida.

Progreso le llaman. Abandonaron la mesura y el respeto cuando les interesó, ahora acuden amenazantes al BOE.

Ya lo dijo Balldovi, “menos declaración de intenciones y al BOE”.

Hay que joderse.

Felipe García Casal

felipegarciacasal@gmail.com

¿Puede un presidente de gobierno ser maleducado?

Puede, pero no debe, porque la educación como la cortesía son herramientas puestas al servicio de los hombres para facilitar la convivencia y hacerla más grata y menos peligrosa.

Casi todos lo entendemos, no obstante surgieron teorías políticas que difundieron profusamente, que eran remilgos de clases dirigentes para oprimir a las clases desfavorecidas.

Y acudieron a los aliados ( no incondicionales, hay cash de por medio ) , las inevitables televisiones, producciones fílmicas anglosajonas, obras de teatro, centros educativos etc que han contribuido desde décadas atrás a eliminar cualquier vestigio de buenos modales.

Alguien escribió hace tiempo un librito “ El florido pensil” que tuvo tanto apoyo publicitario que para sí lo hubiera querido Sonsoles Onega, la hija de Fernando, prohombre de la prensa franquista y al que el propio Franco prohibió bailar, como a todos los españoles.

No obstante a Sonsoles le han otorgado un premio literario importante. Faltaría más.

“El florido pensil”, que no leí, imagino que sería una burla pretendidamente quevedesca, de la educación recibida por los alumnos de antaño, que derivó en costumbres tan aborrecibles como el respeto a los demás, empezando por los ancianos, ahora especie a exterminar.

Y vamos a lo que nos ocupa : hay distintas especies de maleducados, múltiples y heterogéneas, sería difícil hacer una clasificación completa.

Reduzcamos a tres para abreviar: el ineducado, es decir carente de buena o mala educación; el maleducado, aquel que recibió una educación diseñada para la ofensa y la lid con el genero humano; y finalmente, aquel que sabe ser educado pero no quiere serlo.

Este último es el conocido como falton, en lenguaje de la calle, el macarrilla, que disfruta molestando porque algo busca.

Evidentemente Sánchez es un hombre instruido, aunque no ilustrado. Hombre de números impartidos en la universidad. Sabe lo que es correcto y lo que no, no cabe en su comportamiento en la entrega del premio Cervantes, la eximente o la atenuante de ignorancia insuperable, como al anciano de la escopeta. En este caso miedo insuperable.

Sánchez sabía lo que hacía al recibir al rey de España con las manos en los bolsillos, hasta que la gente se lo recriminó a gritos.

Sánchez ha roto la baraja y no sabemos con certeza qué busca.

Ha levantado un muro que según su arquetipo de Arcadia Feliz, divide a los españoles en fascistas irredentos y votantes socialistas, a los que asiste la verdad eterna bajo su egida protectora.

Cervantes no se merecía este trato. Luchò por su patria salvando al mundo libre de la barbarie otomana y escribió páginas gloriosas, históricas y literarias.

Fue el paradigma de hombre de armas y de letras, un oximoron, para la izquierda radical.

Era guerrero y tremendamente educado.

“La sciencia no embota la lanza, ni hace floxa la espada en la mano del caballero” decía con acierto el marqués de Santillana.

Pero qué le importan a Sánchez estas cuestiones….

Lo suyo era mostrar a las cámaras que el jefe del Estado y de Gobierno, son coleguis al mismo nivel.

¿Y el rey?, pues muy bien, gracias.

Hemos pasado de un Campechano follandron y con cojones a un Preparado, más frío que la picha un pez.

Señor, usted es usted y sus circunstancias, y sus circunstancias son reales, heredadas y transmisibles, es VM es rey de España.

Yo no digo que apele a la Guardia Civil, como hizo vuestro bisabuelo, porque igual se lleva usted un sofocón como su egregio antepasado en el 31, al obtener la respuesta del general Sanjurjo: “Majestad, en este momento no puedo garantizarle la lealtad de la Guardia Civil”.

Sanjurjo era su Director General.

La cosa no es perentoria, pero es incesante, progresiva y empieza a ser irrespirable.

Hágale llegar al “reflexionante” Sánchez, su malestar por un desafuero tan evidente como garrulo. El silencio como los refranes a veces son certeros y otras, no.

Mejor una vez colorado que cien amarillo.

La moderación política no debe confundirse con inacción. Diplomacia versallesca, juegos florales….pero hágale saber al “dolido y enamorado” Sánchez que al rey de España no se le recibe con modales, intencionados creo, de patan, de hortera de bolera.

Si VM no le concede importancia, recuerde lo dicho por el maestro Ortega y escrito por este su servidor, y sobre todo y por encima de todo, de su patria.

Su augusto padre, ya lo conté en otra ocasión, expulsó de un acto en la Escuela Naval de Marín, por no levantarse cuando sonaba el himno nacional, a una periodista.

“Si la Reina de España se levanta usted también y si no abandone el acto”

Al sátrapa Chávez, tres cuartos de lo mismo.

El silencio puede ser exponente de clase o no.

Hoy ha sido una cuestión de estética y educación, otro día del patio de corrala en que se ha convertido España. O a mi al menos me lo parece.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R )

felipegarciacasal@gmail.com

El Vasco García

Al Vasco García le dio una pancreatitis en Tailandia. Afección dura y peligrosa y dolorosisima hasta que la farmacopea hace su trabajo paliativo.

Al odiado Ejército español le encargaron la repatriación del enfermo grave a su tierra vasca. No se con exactitud, si natal o de adopción.

El García es revelador y si escarbamos un poco, nos encontraríamos probablemente ascendientes castellanos emigrados en su momento a la prospera tierra vasca , siempre favorecida, como la catalana, regadas ambas con dineros en forma de lenitivo.

España siempre ha sido generosa con sus gentes. Se mezcló en su momento con indígenas dándoles cultura y respetando aquellas costumbres que la dignidad como ser humano, aconsejaran.

La historia está al alcance de cualquiera y no hay que insistir en ello. Solo ser escrupulosos a la hora de escoger autores y editores porque a veces los carga el diablo.

Hay muchos indigenistas sobrevenidos a los que les va muy bien, como el ministro Urtasun.

Si yo fuera profesor de historia, y tratara de interesar a los alumnos en la hazaña del Descubrimiento, empezaría por una historia de amor. Eso casi siempre surte efecto. Les hablaría en primer término de la india Malinche , Cortés y su primo Juan Jaramillo, extremeño de pro. Todo un ejemplo de mezcla de sangres, descendencia y humildad. Tan lejos de comportamientos de anglosajones, soberbios y elitistas.

Pero, y perdón, García es español. Ha sido una digresión inoportuna pero ahí está y no voy a borrar.

A García le ha traído a España y a Vascongadas, concretamente, un avión del Ejército del Aire ( y del espacio) medicalizado.

No debemos cantar como Rubén Darío ninguna oda a los pilotos militares que posiblemente le han salvado la vida y si está consciente, la estabilidad emocional.

Como aquellos guardias civiles y policías nacionales que pedían a gritos sordos, que los devolvieran a Galicia, a Extremadura….

Tenían recelo, y con razón, de ser rematados en el propio centro hospitalario donde eran atendidos de sus heridas casi mortales.

Los políticos y sus terminales mediáticas, sus equipos de desinformación sincronizada, hablan de éxito del Ministerio de Defensa. Pues muy bien, con su pan se lo coman.

Como cuando Zapatero atribuía a su gestión la derrota de ETA.

¿ A quien hay que atribuir ahora que sus congéneres políticos hayan subido como la espuma? Zapatero ya anda enredado en otras cuestiones y no le interesa el tema.

Si las cosas salen bien, como es el caso que nos ocupa, el éxito se debe a la gestión política, si es un fracaso, a los profesionales.

No se que votaría García, si los comicios vascos le hubieran cogido ( me niego a escribir “pillado”), en Vascongadas, pero dados los resultados, y la teoría de probabilidades, me temo lo peor.

Esto es solo una elucubración, lo sé.

El Ejército del Aire, cumplió una misión difícil, que incluye previsión, disponibilidad, ayudas a la navegación, vocación de servicio. Pero nada de esto parece importar a los odiadores viejunos y a las camadas de cachorros adoctrinados por aquéllos y que votan con saña, más que a favor de “Euskadi”, en contra de la opresora España.

Si aquello fue una guerra asimétrica, debieron emplearse los seculares principios de consolidación del éxito, explotación y persecución. Política, psicológica y pedagógica, naturalmente.

Pero nos regodeamos en el indudable y generoso éxito policial y abandonamos la calle, los periódicos, las televisiones, la propia política, pudiendo estudiar la posibilidad de excluir del juego democrático a quienes pretenden romper España. No se puede convencer a un escorpión.

Rajoy pudo hacerlo pero primó más en él , el registrador de la propiedad de Pontevedra. Dicho esto con todo respeto. A Pontevedra y a su notable y honroso oficio. Pero no a su pasividad.

Y ahora tenemos gente con pistola todavía humeante olisqueando poder y más cerca de romper nuestro país.

Enhorabuena a los políticos, rodeados de asesores, sociólogos, comités de sabios, gurús y un sinfín de gente vacua, ingenua o simplemente caraduras a sueldo.

Lo han bordado.

Volviendo a Tailandia y al Vasco García, buen trabajo queridos compañeros del Ejército del Aire. Como siempre.

Un avión medicalizado y no un avión politizado como un Falcon que yo me sé.

Felipe Garcia Casal. Coronel de Infantería ( R ) felipegarciacasal@gmail.com

Siete hombres sin piedad y el librero valiente

Pepe Lomas es un librero manchego de 81 años. Oyó ruidos en su casa de madrugada, cogió su escopeta y se fue a por el intruso, un hondureño de mediana edad con mas expedientes que José María “el Tempranillo”. Lo mató.

He visto al fiscal, en el corte de un vídeo, interrogar al entonces presunto homicida orientando su contestación de tal manera que pareciera que Pepe Lomas, defendía su casa y no su persona. Es decir, ladrillos sobre vida humana.

José Manuel Lomas, hombre de lecturas y mente lúcida, cayó en la cuenta de la trampa oratoria del fiscal y contestó que con su casa iba también su vida.

Lo han condenado a cárcel y a pena pecuniaria, ante el asombro de legos, entre los que me incluyo.

Seguro que hay razones técnicas y el hecho está contemplado en algún artículo del Código Penal.

Es decir, que han condenado a un hombre pacífico, sin episodios violentos y que defendió su casa y posiblemente su vida, por un tecnicismo legal que los legisladores consideraron en su momento que debía primar sobre la legítima defensa.

Aquellos legisladores posiblemente nunca sintieron el miedo de la noche, la acechanza de la muerte o de la violencia física y sexual. El terror de que la familia sea humillada, robada, ultrajada.

La gran incógnita es la precipitación de unos hechos que inicialmente son concebidos como robos y que declinan en hechos vandálicos que no es preciso explicitar.

Ante la intrusión en una madrugada cualquiera, ¿cómo debemos reaccionar? ¿Debemos dialogar con el intruso, tratar de convencerlo de que su conducta merece el reproche penal? ¿Comprender sus razones como consecuencia de su origen en una “familia desestructurada?.

¿Como puede adecuar un librero de 81 años, de madrugada una respuesta proporcionada a una intrusión? ¿Debe esperar a que le roben?;si trata de impedirlo debe llamar a la fuerza pública, impetrar que no le golpeen?

Deseo que los buenos sentimientos de políticos y juristas hagan posible el indulto y que hasta que este llegue, le alivien los rigores de la cárcel. Con otros de gatillo fácil así lo han hecho.

Si uno de los objetivos del Código Penal es la advertencia, la disuasión de los posibles delincuentes, en este caso no lo ha conseguido.

Un eslogan de un partido político rezaba: “Somos el partido de la gente”. Pues “la gente”está sumida en el estupor, la indignación y no me extrañaría que empezara a adelantarse a los acontecimientos y a emplear métodos persuasivos por su cuenta.

Creo, sin mucha certeza, que el jurado popular ha dictaminado culpabilidad en una proporción de 7 a 2.

Chapò por esos dos jurados que son la encarnación de aquel arquitecto americano, interpretado magistralmente por Henry Fonda, que consiguió introducir la duda en sus compañeros, que finalmente consideraron al reo “no culpable”, librándole así de la pena de muerte. Era inocente.

Desgraciadamente y aunque los hechos son diferentes, se trata de una magnífica película: “Doce hombres sin piedad”. Aquí han sido 7 si las cifras no me fallan.

El fiscal manchego haciendo mella en la “ejcopeta”, se ha salido con la suya.

Estamos en tiempos de benevolencias varias, indultos y amnistías. Ojalá le toque a José Manuel Lomas, el buen librero que tuvo una mala noche en una mala posada. Como Santa Teresa, definía la vida.

Y que le echò cojones.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R ) felipegarciacasal@gmail.com

¿Por qué no me interesa la gabarra?

Y usted dirá “ a mí que me puede importar lo que a usted le gusta y lo que no” Y tiene razón.

Pero esto hoy, más que un post es un desahogo personal.

No soy antiatletic, ni siquiera sublimo mis antipatías a través del fútbol, pero no puedo evitar ser un observador social y sobre todo de lo que considero el gran manipulador de mentes que es el periodismo.

Podría escribir un tratado pretendidamente sesudo, empezando por los libros de estilo, las empresas editoras y sus relaciones con el poder. Pero eso me llevaría mucho tiempo y no sería ninguna novedad. Se ha escrito casi todo al respecto y lo practico es ir a la casuística. Analizar empresas, directores, redactores, colaboradores etc.

Pero en España hay un denominador común que es dorar la píldora a todo lo que venga de Vascongadas o Cataluña.

Hay como una suerte de temor reverencial de admiración paleta a todo de lo que de esas regiones provenga.

Creo que los periodistas jóvenes y no tan jóvenes están persuadidos de que aquellas deben tener un tratamiento preferencial.

Lo de la gabarra ha sido excesivo. Entiendo que los hinchas estén encantados y disfruten de su equipo como los viejos lo hicieron con Piru Gainza, Orue, Garay, Canito y un magnífico etcétera.

Yo he visto jugar a su equipo en Riazor y en el Bernabéu y he respetado a medias sus colores, siempre con un tinte especial en el que no cabían los no vascos. Aquello podía gustar a muchos pero a mí no me acababa de convencer.

Sin embargo era el banderín de enganche para muchos aficionados españoles. Nunca lo entendí demasiado.

Los medios de comunicación son repetitivos porque hay que rellenar la parrilla, porque tienen el extraño deber de decirle a la gente lo que debe pensar, sentir y consumir. Desde productos de supermercado a preceptos de la Agenda 2030.

A veces son ridículos como aquel reportero que con voz trémula y premiosa nos informaba de que Monchi hacía su entrada en el estadio.

Alguien escribió “¿ bajo palio o en calesa ?

Lo de la gabarra me recuerda las interminables transmisiones de televisión sobre el chupinazo y las carreras a pelo por la Estafeta, seguidas de la entrada en la plaza y alguna que otra corrida. Y no soy antitaurino. Todo esto en Pamplona, claro.

Aquella prodigalidad informativa parecía un desagravio al oprimido pueblo navarro, más que otra cosa.

A mi me producía el mismo hastío informativo que los saltos de esquí el día primero de año y la consabida marcha Radezski.

Nunca sabré con certeza si hay un plan sibilino o cuasi explícito para resaltar las diferencias y ocultar lo que nos une, pero algo me huelo y desde hace mucho tiempo.

Los medios manipulan hasta con los vídeos de fondo en tertulias, en los que imágenes de políticos de la cuerda de la cadena o del periodista director del programa, se repiten hasta la saciedad. Pueden hacerles una crítica liviana pero al mismo tiempo los exhiben impúdicamente en vídeos preparados de antemano.

Tengo amigos del Bocho a los que felicito, pero son españoles no excluyentes. Por ellos me alegro y mucho.

Cuando parte de la afición del Athletic deje de pitar al himno de mi patria, hasta empezaré a considerar entretenido el paseíllo de la gabarra por la ría bilbaína.

Mientras tanto solo tendré ojos para mi Madrid y sus aficionados, que casi en su totalidad respetan himnos y personas.

Espero también que lo mismo que los jugadores se retiran cuando se insulta a un compañero de color o se suspende un partido por el mismo motivo, ocurra lo propio cuando se pite el himno, se quemen banderas o no se respete la presencia del rey.

Pero los designios mundialistas van por otro lado, levantan ciertas banderas y transigen con agravios para ellos útiles.

Y los medios a lo suyo, unos por convicción y otros por seguidismo progre. Sus valores no son los míos, por eso abomino de “la gabarra informativa” y casi prefiero al hombre de carglas y al amigo de balay.

Pensándolo bien, a ese no.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería (R)

felipegarciacasal@gmail.com

Desmilitarizar la Ertzantza o militarizar a Bildu?

Bildu propone desmilitarizar a la Ertzantza, lo cual y dadas las expectativas electorales en Vascongadas ( sic ), me parece bien.

Una policía armada con un consejero de Bildu sería una temeridad. Cuando a la fuerza coercitiva de un estado o de una comunidad autónoma se le amputan valores intrínsecos al servicio de la comunidad en general y se le tinta de ideología, no es policía, es otra cosa.

Y si esa policía porta armas, peor que peor.

Si conseguieramos militarizar a Bildu, la cosa sería diferente. El consejero o como se llame el señor , transmitiría desde Ajuria Enea, vocación de servicio, sacrificio, disciplina racional, imparcialidad, ejemplo y hasta sentido de la estética y del saber estar. También humildad.

No perseguiría a los castellano hablantes ( casi todos ) sino que vigilaría de cerca a la “policía de patio” que amedrenta a los niños no euskaldunes ( casi todos, repito).

Si Bildu gana, retirará de momento las armas a los ertzainas, pero solo de momento. Luego vendría lentamente la radicalización y còmo consecuencia la devolución de las armas, antes requisadas.

La realidad es tozuda.

Si militarizáramos Bildu, se inculcaría a los policías autonómicos, el sentido del propio sufrimiento ante los asesinatos de compañeros y las tragedias familiares sobrevenidas.

No habría zulos, sino comisarías como las actuales y hasta, rizando el rizo, en ellas podría figurar algún pensamiento de Unamuno o Baroja, elogiando la unidad de España.

Arana y su racismo irredento seria el contrapunto de Nelson Mandela, y todos los apóstoles del black power, tan mitificados en los setenta y ochenta.

Al lado del árbol de Guernica, figuraría, pongo por caso, un “caucus rebur”, es decir un roble español de toda la vida.

Esos policías militarizados, escucharían con respeto el himno de España, con letra de Peman, como los policías nacionales escuchaban el Guernikako Arbola y con rabia contenida el Eusko Gudariak, con el cadaver de un compañero todavía caliente

O los guardias civiles

Eso y mucho más, sería militarizar a la Ertzantza.

Ese proyecto no consiste en desmilitarizar, sino “civilar”. Si, léase civilar y no “civilizar”.

Me vienen a la cabeza los escamots y los chibiris , pero lo dejo para otro dia. Mientras tanto quienes estén interesados, vayan consultando Google.

Lo dicho, hay que militarizar a Bildu.

Un amigo químico se despide ahora mismo y me pregunta que hacen mis compañeros en activo que “no se mueven”, le digo que sí se mueven y mucho, que andan liaos por el mundo en 17 misiones internacionales, lejos de sus familias hasta en periodos cercanos al año.

Se mueven y mucho, Pepe, moveos vosotros y que Dios reparta suerte.

Parece ser que Mayor Oreja ha escrito un obituario sobre Ardanza. Como es un señor, imagino que será laudatorio, por eso prefiero no leerlo. El recuerdo de los años de plomo, que quieren eliminar, me lo impide.

Magnífico día en La Coruña ( soy del plan antiguo ) y magnífico paseo de La Marina.

Felipe García Casal. Coronel de Infantería ( R ).

felipegarciacasal@gmail.com

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