Trump, “Deep state” y Pedro Baños.

Juan Luis Cebrián dijo de Pedro Baños que tenía empanada mental.

Yo, que soy poco menos que un adarme comparado con mi joven colega, se pueden imaginar ustedes. Una empanada de zamburiñas mezcladas con xoubas, carne y un largo etcétera. Eso sí, toda ella riquísima.

Y digo esto porque desde hace mucho tiempo me intereso por lo que pueda haber de cierto en poderes ocultos que mueven los hilos del mundo; círculos concéntricos, verdades solo reservadas a iniciados, capitales que ya no colman la ambición de sus poseedores etc.

A lo largo de los años solo tengo una certeza y es que mi preocupación es compartida por muchos y expuesta en cientos de libros, publicaciones y artículos.

El denominador común, es que sí existe ese poder, mutante en apariencia, pero que siempre es el mismo.

Un poder que designa presidentes, los cambia o utiliza.

Los estudiosos del tema han lanzado sus sospechas pero sin concretar demasiado, porque resulta difícil e incluso aventurada, dicha concreción.

Los grandes capitales, la masonería internacional, los plutócratas allá donde moren etc.

Con la llegada de Trump, inesperada e indeseada por muchos ( no olvidemos, dos intentos de asesinato), se ha popularizado el concepto “Deep state”, que yo he entrecomillado en el título de este artículo porque ya es un concepto de Derecho Político aceptado, como pudiera ser el del “Estado del Bienestar”.

Parece que Trump abunda en esta idea y quiere revertir una situación que contradice lo establecido por los padres de la constitución americana.

Que los electores sean quienes realmente gobiernen a través del voto y no resulten posteriormente traicionados.

Y los mecanismos de la administración, tanto civil como militar y de inteligencia parece que van a ser revisados. También los económicos, naturalmente.

Trump tiene un camino tortuoso que ya comenzó con dos avisos, si no mortales, intimidatorios.

Si el “Deep state” existe, estará expectante y hará más reuniones de las habituales, como aquellas famosas de Georgetown, NY, distrito Columbia.

Allí se reunían , al parecer, los poderes fácticos de la época. El “Deep State” en blanco y negro, como diría un periodista progre .Y naturalmente cursi.

El mundo woke se tambalea y parece que Trump le va a dar el empujoncito final.

La guerra de Ucrania se empezó durante el mandato de Biden, la de Vietnam implicó a soldados americanos durante el mandato de Kennedy, como también la fallida invasión de la cubana Bahia de Cochinos, Truman permitió el ataque a Hiroshima y Nagasaki y Roosvelt consintió el ignominioso bombardeo de Dresde cuando la guerra estaba prácticamente terminada y Alemania derrotada.

Sin embargo, la historiografía adulterada, quizá por el “Deep State” y con la ayuda inestimable de Hollywood, ha glorificado a unos y proscrito a otros, como a Richard Nixon, que retiró las tropas de un Vietnam infernal, pero que es criticado hasta la náusea por el Watergate.

Y con esto no quiero significar que el Partido Demócrata dirija al “Estado Profundo”y el Republicano a los “Adventistas del Séptimo Día”.

Sería demasiado ingenuo por mi parte.

Lo mismo que si afirmara que en España la masonería ha penetrado al Partido Socialista y no al Partido Popular.

Estas cosas son complejas.

Pedro Baños, que fue entre otras muchas cosas jefe de Contrainteligencia del “Ejercito europeo” en Estrasburgo y que fue Director de la Seguridad Nacional “in pectore” , resultó postergado y perseguido por sostener que una conocida dinastía americana dominaba las cuatro Agencias de Calificación más importantes, los medios de comunicación y los grupos editoriales. Algo de lo que se viene hablando desde hace muchos años.

No tengo ni idea si es prorruso. El sostuvo, creo, que Rusia no intervino en los sucesos secesionistas de Cataluña. Yo no tengo información al respecto. Creo que la Guardia Civil, entre otros, está estudiando el ya dilatado asunto.

Me fiaría de su opinión, de la Guardia Civil, antes de que pasara por el preceptivo tamiz político. Pero como decía Franco, y yo recuerdo a menudo, “asuntos que ha resuelto el tiempo”, “asuntos que resolverá el tiempo” y señalaba dos montoncitos de legajos polvorientos.

Como el asunto Pujol, vamos.

En cuanto a la Bahía de Cochinos, les recomiendo una película y una novela calificada por muchos como la mejor dentro del género de espionaje.

La película “El Buen Pastor” interpretada magistralmente por Matt Damon y la inigualable Angelina Jolie.

La novela “El fantasma de Harlot” de Norman Mailer, que pone en boca de un personaje la siguiente reflexión “la ansiedad por contar un secreto es como el impulso sexual de un sacerdote”

Esperemos que tanto el impulso como la ansiedad sean domeñados, porque de lo contrario podríamos ser objeto de sorpresas mayúsculas.

Un político inglés de relieve parece ser que informó al presidente del gobierno español de que Baños era objeto de una campaña de desinformación por parte de una ONG, tapadera de un servicio de Inteligencia occidental .

Como solo tengo información “abierta” al alcance de cualquiera, no profundizo en este asunto.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

A mí me da repelús Reverte

Siempre he luchado contra los sin Dios posturales, es decir, aquellos que su ateísmo responde a un posicionamiento social y pretendidamente intelectual.

Lo intelectual no les nace del venero de la introspección o del estudio, sino de la adaptación al medio, para que este no les resulte hostil.

Son gente cómoda que temen la lid, la controversia o el debate, como el armiño a la mugre.

Todo eso está muy bien, pues la búsqueda de la ataraxia es un anhelo loable. El problema surge cuando esos cínicos sociales se suben al poyete de la superioridad moral e intelectual.

Siempre ha habido personajes cuyas frases han pasado a la historia, más que por lo acertado de las mismas, que a veces también, por lo chocante, paradójico o mordaz.

Millán Astray , lo he recordado alguna vez, parece ser que sentenció“ cuando me dicen que alguien es un intelectual, me llevo la mano a la pistola”

Claro que de este general manco, tuerto, valeroso ( y estudioso, no lo olvidemos) se han dicho muchas cosas.

Hoy, Luis Ventoso en EL DEBATE, pone en boca de Reverte otra de esas frases destinadas al consumo de cínicos, comodones, ciudadanos del mundo y aventureros de la paz universal y los derechos de las ballenas, todo ello desde los mullidos sillones de sus dachas de lujo.

Ya critiqué a Reverte cuando excretó que en los orígenes de la guerra civil del 36 figuraban “hijos de puta” como Gil Robles o Calvo Sotelo.

Supongo que en el caso del tribuno gallego, los que le asesinaron pensarían lo mismo.

Comparar a Carrillo y Largo Caballero, a los que también citó, con los supradichos, o es producto de una repentina indisposición estomacal o es desconocer la historia, cosa que en tan reputado escritor, no parece probable.

El sabrá.

Si a Reverte le producen repelús la patria , la bandera y la religión , pues está en su derecho. A quien esto escribe, le producen erisipela los ambiguos, los que sonríen con labio leporino cuando oyen hablar de estas cosas, los trincones, los vendepatrias , los que en nombre de la diosa razón , queman iglesias y vejan monjitas, los intelectuales de cuatro lecturas, los que abominan de su historia sin apenas conocerla y porque así lo dicta la televisión, los niñatos que ahítos de imbecilidad, congénita o adquirida, dicen ante un reportero, también imbecil, que ellos no pegarían un tiro por su país. Al estilo Bono, que mandaba hacerlo a sus subordinados desde la cómoda poltrona del ministerio.

Creo que los tiempos del intelectual escéptico, del artista de medio pelo que oculta su mediocridad arrimándose políticamente a los vagos y estafadores con poder, allá donde se encuentren, esos tiempos decía, han pasado.

No es el caso de Reverte, lo sé. El, habita los lares de Atenea, aunque nos recuerda constantemente que holló los de Marte.

Que siga dictándonos a los ágrafos juntaletras patriotas y católicos lo que le salga de los cojones. Estaremos muy atentos, para poner correctamente las tildes o usar de los sustantivos aceptados por tan docta institución como la RAE, que esa sí , parece ser de su agrado.

A mí, no me da repelus, simplemente, me da la risa. Si las sentencias de los altos tribunales se pasan por el forro, fíjese usted las sesudas prescripciones de la RAE.

Salvo que vaya uno a examinarse o a opositar. Después, si te he visto, no me acuerdo.

Siempre admiré la literatura de Umbral, no otras facetas de su personalidad y me hubiera gustado tener a mano las polémicas con Reverte. Así podría disponer de más argumentos para engrosar sesudamente este artículo.

Reverte zanjó la polémica llamando, creo, gilipollas a Umbral. O sea que en el bando de los descreídos y apátridas , también hay gilipollas.

Vaya por Dios ( con perdón)

Felipe García Casal . Militar y escritor.

NB

Aclaración para los mordaces : el que una persona escriba con asiduidad le proporciona la naturaleza de escritor. Lo cual no significa que tenga éxito.

En mi caso, lo hago más que nada, por puro desahogo .

Jose Bono y los sicofantes

Bono ha presentado libro y eso está muy bien.

No llegará al éxito editorial de las memorias de Azaña, ni al de Gil Robles y su “No fue posible la paz”, pero menos da una piedra.

A mí su entrevista a vuela pluma en plena calle me ha dejado perplejo.

La defensa que ha hecho de Sánchez entra dentro del género bufo y da para un manual de tauromaquia, con manoletinas, pases de pecho, montera al tendido de sol y pasodoble airoso y vibrante.

Bono es un personaje de ruedo ibérico, pero no de la revista, sino de pícaros, fuleros y vendedores de mulas averiadas, en esta feria de vanidades en la que se ha convertido España.

Quienes le conocen por edad, por haber leído sus soflamas políticas y patrióticas, deben de estar estupefactos, con el peor de los estupefacientes, que es el que te hace perder la visión de la realidad y te sumerge en un cinismo del que ya no se quiere salir.

Bono fue junto a Narciso Serra,el peor de los ministros de Defensa, porque vino, como un alquimista, a cambiar el alma de las Fuerzas Armadas a las que nunca entendió ni quiso.

Ahora, allende los mares, vuelve y nos presenta un libro, que habrá que leer y subrayar, para cuando tengamos un día sin mayor actividad, reírnos un poco y consultar hemerotecas.

Ya nos habíamos olvidado del “señor X” y este manchego peculiar y “gran tenedor” nos lo vuelve a recordar sin , aparentemente, venir a cuento.

Los que por edad o por falta de lecturas no sepan a lo que me refiero, que consulten periódicos, revistas, libros de la época.

Bono ha querido subir al carro de Sánchez y al suyo propio, a personajes de su partido controvertidos y criticados en su momento pero que todavía gozan de cierto predicamento social, porque para eso está la propaganda política.

No creo que González sienta el arrobo y la admiración que Bono, súbitamente, ha querido transmitir sobre Sánchez.

Ni Paco Vázquez, ni Corcuera, ni Redondo,ni muchos otros, que ya ni reconocen al partido socialdemócrata que pretendió ser y que ahora, no es sino un mal remedo de sí mismo, una caricatura invertebrada, con una hidrocefalia que nos recuerda tristemente, a la hija del poeta chileno, repudiada y abandonada.

Page no, Page critica bajito, mirando de reojo el teléfono por si el boss le llama a capítulo.

Bono, que tiene experiencia y no es tonto, sabe que la sombra protectora de Sánchez le puede ser útil. Y Sanchez, de momento es todopoderoso.

Ni el software israelí, ni Marruecos, ni los tribunales, ni la Fiscalía, ni el Constitucional consiguen desdibujar la sonrisa de un personaje que, llegado el momento, hace de menos al Rey y se cisca en los millones de españoles que están, estamos, al otro lado del muro que él erigió y que cada día parece más alto y más siniestro.

Pues a esa sombra se ha arrimado Bono, el sabrá por qué.

Ha llamado sicofantes a los medios que critican a Sánchez , pero ha olvidado a los turiferarios que durante décadas rociaban con el incienso de ditirambos estomagantes a su partido y a su amado líder.

Unos, los menos, por convencimiento, otros, esperando la porción de la tarta publicitaria.

Se le echaba de menos, como a las enfermedades de larga duración o como aquella señora catalana que añoraba al demonio que, durante un tiempo la había poseído.

La vida es tan curiosa y tan cambiante que el día menos pensado vemos a “Pepe Bono” comiendo con Federico en Lhardy o despachando unos huevos fritos en el Arco de Cuchilleros, que es maj (sic) popular.

A los jóvenes o desmemoriados les digo y recuerdo, que Federico Jimenez Losantos dedicó largos editoriales y programas a este manchego que no es precisamente Alonso Quijano, sino más bien el dueño de la posada donde unos malandrines hacían mofa y escarnio del iluminado y noble desfacedor de entuertos.

Claro que, que la “posada” de Bono, allá por Dominicana, tendrá ahora las mejoras propias de su tiempo y que la política, de ser esta prolongada, suele proporcionar.

NB.

Obispo a cuatro patas y con zapatos femeninos de tacón alto, pasquin anunciador de festejos carnavalescos.

Monseñor Argüello y sus mitrados asesores, que yo sepa, ni mu.

Será por aquella institución de Derecho Canónico que aconsejaba el silencio.

Digo yo.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

A Inda no le gustan los tanques.

A mi tampoco, y a un señor que escribía aquí en mi tierra, tampoco.

Tenía una columna que se llamaba “Momento Militar” que parecía una pulsión psicológica que bien podría titularse “Obsesión militar”.

Un día diseñaba la estrategia OTAN, otro regañaba al Capitán General y otro bramaba contra los carros de combate ( en adelante , tanques)

La gente, que es muy mala, le pasó una información apócrifa según la cual, toda una guarnición se había rebelado porque la comida era intragable.

Como el periódico era de gran tirada, la propaganda insidiosa logró su objetivo.

Dicen que aquel sujeto se vengaba por no haber podido ingresar en la Academia General Militar. Ni idea.

Ahora se le ve por las librerías de viejo con su protuberancia dorsal y formando parte del decorado.

Y los tanques siguen.

Los tanques son incómodos, ruidosos y un tanto paquidérmicos, aunque cada vez más veloces, protegidos y sofisticados en cuanto a detección y armamento.

Como decía, a mi no me gustan demasiado.

Y a Inda tampoco, pero creo que lo de Inda es una reducción, una simplificación, una metonimia al revés.

Dice Inda que el gobierno no debe invertir en tanques porque nadie nos va a atacar.

Como aquel señor del que hablaba, que asesoraba a la OTAN a distancia y apostrofaba a los militares españoles porque las fuerzas estaban mal desplegadas.

Bien es cierto que conozco a otro señor, alta magistratura judicial, pero que muy alta, que por más que le expliqué que en la nomenclatura de las unidades prima la historia sobre la ubicación, le parece una excentricidad.

Nunca entendió que el Regimiento “Zamora 8” se ubicara en Orense. Me remití al Tercio Viejo de Zamora, a Bobadilla, a Empel. Nada, no hubo manera.

De manera que estas cuestiones para algunos son inexplicables y extravagantes.

Creo que Inda, y vuelvo a Inda, debe promover desde su periódico digital, un referéndum sobre la viabilidad económica y social de los tanques. Item más, promover también la necesidad o no de mantener unas Fuerzas Armadas o desarmarnos definitivamente, como Costa Rica o Andorra.

Todo se puede hablar.

Tendría el apoyo de Sánchez que entre sus anhelos preelectorales figuraba la disolución de las Fuerzas Armadas.

Para bien ser, Inda debería, si es que no tiene ya, montar una redacción en Ceuta y Melilla y muchos más redactores en nuestras queridas islas Canarias.

Para pulsar opiniones, digo.

Creo que sì desaparece el instrumento de defensa, se elimina la amenaza, al igual que si se elimina la clase médica, desaparece la enfermedad. O, si se elimina el clero, desaparece el diablo.

Y puestos a elucubrar, si desaparecen los políticos, reinará para siempre la paz universal.

Lo dije una vez y lo repito, no sé si el periódico de Inda está subvencionado; de ser así, los empresarios periodísticos, al igual que el susodicho, gozarían de mayores dádivas, al disponer los gobiernos de turno, del dinero antaño gastado en tanques.

Claro que si no participas de la defensa del bloque “occidental” aunque solo sea enviando tropas a misiones internacionales ( muchos muertos ya) , la comunidad te pasará factura en un corte de mangas cuando solicites información, negocios, gas etc.

Y tarde o temprano eso repercutiría en el bolsillo de Inda y todos los indas que por la galaxia Mc Luhan, juntan letras, a veces con tinta ligera, cuando no despreciativa.

Dice Reverte que el gobierno debería mandar primero a los guardias civiles a Barbate y después a Gaza. La Guardia Civil, como el buen papel , lo aguanta todo.

Si Gaza no representa una situación de riesgo, que venga Dios y lo vea.

Marlaska y Margarita, si van, será de visita.

Los mossos asumen riesgos de luxación cuando saludan a sus mandos políticos. Por eso cobran más.

Otro asunto, se deben regular los tocamientos. Lo de Mapi ha pasado sin pena ni gloria porque fue entre chicas.

Casi mejor porque otro asunto Jennifer hubiera sido insufrible.

Míchel, nuestro inolvidable mediocentro, estará acojonao por si a Valderrama le da por llevarle al juzgado por delito de lesa tocagüevos (sic)

Los delitos “tocandi” son de género (mixto) . Al menos eso deben de pensar nuestras silentes y aguerridas feministas radicales.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Vuelven, es inevitable y el pequeño Nüremberg, sigue.

Leía yo hace un par de días una entradilla que decía “¿por qué los reyes no van a los Goya?”.

Por un instante me temí lo peor.

Creo que doña Letizia tiene nuevos edecanes o secretarías particulares, que no sé cómo en realidad se llama la cosa.

Es posible que formen parte de las consejeras áulicas de talante moderno que indicarán a la aconsejada los truquillos para llegar al pueblo y ganar su corazón.

Eso es complicado, porque el pueblo además de soberano es raro. Doña Sofía o Fabiola o la reina de Suecia ganaron el cariño de los suyos sin apenas esfuerzo. Creo que ni iban a los cines en sesión de noche con sus augustos esposos.

Lady Diana Spencer lo consiguió en una extraña mixtura de chica de su tiempo que se daba al twist con Travolta o entornaba los ojos de manera adorable y humilde.

Misterios, “charme”, encanto natural…ni idea.

Después de este exordio, retomo el asunto.

Por favor majestades , no asistan a “los Goya”. No sucumban a ninguna pulsión de monarquía integradora y sin prejuicios.

No van a sacar nada en claro.

Sì anunciaran su asistencia, los viejos frente populistas, ahora travestidos de demócratas y traicionando a su amado líder Largo Caballero, afilarían sus lápices y su legión de periodistas y gacetilleros afectos, estrujarían sus magines para conseguir que los galardonados pronunciaran la frase más ingeniosa y aparentemente inocua. Aparentemente.

Con relación a los augustos invitados, claro.

Todos reirían y la derecha blandengue y contemporizadora aplaudiría. En fin, lo de siempre.

A mi me pasa con los Goya lo que al rojerío con las demostraciones gimnásticas y sindicales con asistencia de Franco. Hastío.

O a Rajoy con los desfiles militares, que materializó en aquella frase memorable “que coñazo”.

Digo yo, que habiendo sido ministro del Interior y mandado guardias civiles que murieron asesinados por centenares, debió ser más respetuoso o al menos cerciorarse de que los micrófonos o cámaras que captan hasta el lenguaje corporal, estuvieran apagados.

Lo mismo que Zapatero con su cuate Gabilondo y aquello de la necesidad de “crear tensión”

¿Y lo de Nüremberg? , pues nada, una referencia histórica y dramática sobre hechos indeseables y que los medios, la filmografía y la propaganda, recuerdan constantemente para escarnio de unos y advertencia para otros.

Lo de Rubiales/Jenni, nada que ver sobre lo juzgado, por supuesto, pero la prolongación mediática y en cierta medida judicial nos hacen retrotraernos a aquel proceso.

A aquellos, no a todos, los colgaron ; nuestro impulsivo y amoroso calvo, como la cosa venga chunga, termina en chirona.

De la que se libró Casillas, claro que era campeón del mundo y Sara, su novia. O pareja, que me lío un poco con la neolengua.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Por qué he cambiado de partido

Y usted dirá, a mi que puede importar lo que usted vote. Y tiene razón.

Mi voto no vale ni el de Gonzalito Miró, que no se sabe bien qué valores atesora, cherchez la mère, o el de Ramoncin, pongo por caso.

Pero mi voto es mío.

El hecho de meter un papelico en la urna puede obedecer a diversos condicionantes, unos reflexivos y otros emocionales.

El mío siempre ha sido un voto pragmático, a través del cual buscaba lo que creía mejor para mi patria.

Votaba con cierto sentimiento de duda y una pizca de remordimiento. Pero siempre a los mismos.

Al mismo partido que equivocadamente o no, me designó en su momento para organizar la policía, autonómica o adscrita ( no estaba claro), en calidad de subdirector general y jefe “técnico” de la misma.

Se optó por el modelo de policía adscrita, lo que suponía un considerable ahorro en las arcas autonómicas.

El proyecto era sugerente y no me resultaba ajeno, por cuestiones que no vienen al caso.

Fui también jefe de prensa del partido en un municipio importante .

Con ello quiero significar que estuve hasta las trancas en sus filas.

Nunca seré como un periodista, antiguo jefe de prensa de la Guardia de Franco y padre de una presentadora de éxito en un programa del corazón, al que le sobrevino una enorme dosis de democracia. Tan grande como su indisimulable acento galaico, que le acompañó hasta la jubilación.

Ni seré como un montañés de pro , hombre de anchoas, que en sus locos momentos juveniles , no se quitaba la camisa azul, ni para bañarse en las frías aguas del Sardi.

Estos casos y muchos más por todos conocidos, nos hacen recordar que rectificar es de sabios. O de cagones, vaya usted a saber.

En mi caso, no concurre ningún factor de los citados. No soy Diego Valor ( ¿se acuerdan?), pero tampoco soy el felón. Me refiero a Fernando VII, no piensen mal.

Lo mío ha sido una defección silente, dolorosa y un poco traumática.

Desconfío de la gente práctica, me da mala espina esa gente que, como Mariano, buen gestor, no veía más allá de la economía.

Arreglan en parte los dineros, pero por pereza o por considerar fútiles o cosas de gente simple, olvidan cuestiones de fondo que tarde o temprano asoman a la superficie.

Y ahí están los de siempre, abrevando en las escuálidas ubres del Estado y amenazando con volver a las andadas.

A ese partido al que voté y me otorgó su confianza para cuestiones de cierta importancia, le digo adiós, que dada mi edad, será definitivo.

No podría dormir tranquilo sabiendo que mis, hasta ahora conmilitones, han hecho a Carrillo hijo adoptivo de Gijón, o que han votado favorablemente al derribo de una cruz.

Como dicen mis nietos “ Ciao pescao”

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Quequé, Elisa Mouliaà y los jueces.

Quequé es un señor que larga en la Cadena SER, en Hora Veinticinco, y cuyo nombre, mas allá del apelativo cariñoso y periodístico es Héctor de Miguel.

A Héctor lo han empapelado por una nimiedad, a instancias de Abogados Cristianos.

Porque dado el momento, la coyuntura, como antaño decían los analistas políticos, instar a que se vuele la Cruz de los Caídos, es una fruslería. Y con gente dentro.

Total, todos fachas.

Dice también Quequé, que con las piedrecitas de la Cruz habría que hostigar a algún cura abusador de niños.

No señala Quequé a ninguno en particular, tira por elevación y así hace causa general, que es de lo que se trata.

No sé si este dinamitero es siquiera periodista o un opinador de los que abundan frente a micrófonos o cámaras. Tampoco importa demasiado.

Hemos visto de todo y por su orden.

Quequé viene a decir que rezar delante de un abortorio justifica la voladura de la Cruz y de la Almudena.

Si mis datos no fallan, la justicia ha exonerado de culpa a quienes,como arma letal e intimidatoria, utilizan las cuentas de un rosario.

Abogados Cristianos a lo suyo, ¿y monseñor Argüello? También a lo suyo.

No creo que este asunto tenga mayor recorrido, vivimos en una era woke, en la que casi todo deseo tiene asiento. El relativismo moral que con tanto acierto denunció Ratzinger.

Elisa Mouliaá cambiando de asunto, acudió a juicio, ataviada de austero vestido largo, de tal suerte que parecía una abnegada esposa amish, a falta del coqueto gorrito blanco.

Duro su señoría, preguntón y hasta cierto punto sicaliptico, como aquellos curas de antes, algunos, que más que iluminar al pecador arrepentido con la luz de la misericordia, le aplicaban el tercer grado en busca de detalles irrelevantes y morbosos.

Por otra parte comprendo a su señoría, que debe tener certeza sobre hechos que pueden dar con el arrojado comunista en prisión.

Su derivada política fluctúa entre un feminismo radical silente ( “hermana yo si te creo”) y no perjudicar a Errejon , camarada coyuntural, de las siempre ofendidas feministas de pancarta.

Rubiales debe de estar sumido en una atonía estratosférica.

A su señoría le han llamado a capítulo. Los ropones andan revueltos porque se saben bajo la lupa de los medios y porque no son del todo corporativistas, a Dios gracias.

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Celia Gámez vs Celia Villalobos

Recuerdo algunas cosas de Celia Gámez, por ejemplo en mi casa paterna junto a música seria, había como contrapunto lo que antaño se llamaba música ligera.

Formando parte de esa colección estaba un disco de 45rpm, cuyo sobre protector venía ilustrado con una manola madrileña anunciando periódicos o nardos. No recuerdo bien.

Oía con frecuencia aquel disco que me transportaba a Madrid al que admiraba sin haberlo conocido.

De Celia Gámez se decían por aquellos entonces maldades relacionadas con su sexualidad, cuyo basamento, era el elenco de coristas que la acompañaban, todas ellas guapísimas.

Nunca conseguí entender aquel argumento.

Más tarde Celia se casó en Los Jerónimos entrando del brazo de su padrino, ya tuerto y manco, Millán Astray.

El valeroso fundador de La Legión, encargó a Pedro Chicote, una bebida nutritiva, barata y con la dosis justa de alcohol.

Así nació la popular “leche de pantera” legionaria.

Lo de pantera venía inspirado por las facciones felinas de Celia Gámez, amiga de Millán Astray y Chicote. Alguna vez lo he contado.

En 1941, creo recordar, Celia Gámez estrenó una canción que haría fortuna pero que el tiempo y la necesidad de restañar heridas, arrumbaron en el baúl del olvido y que ahora, por mor de una forma sectaria de contar la historia, vuelve a sonar.

La primera estrofa decía:

Era en aquel Madrid de hace dos años

Donde mandaban Prieto y don Lenín

Era en aquel Madrid de la cochambre

De Largo Caballero y don Negrín

Estas historias de guardarropía de Cornejo, que yo aireo de vez en cuando, sé que molestan por avivar un fuego ya consumido, pero que alguien o algunos tratan de rescatar con espurias intenciones.

El posicionamiento de Celia Gámez no ofrece duda.

Hay que agradecerle que su voz un tanto ajada por el tiempo, nos recuerde a un tal Lenin, ocultado arteramente por la ingeniería social al servicio del “pueblo” y del “progreso”

La historia es bien conocida y se trata de dar con el volumen adecuado, quien tenga curiosidad.

La otra Celia, Villalobos, sufrió mucho con Franco. Posicionamiento antitético de Gámez.

Teniendo en cuenta que cuando Franco murió, Villalobos tenía 26 años debió padecer un sufrimiento concentrado e insufrible.

17 años o 18 al entrar en la Universidad y 5 de carrera, dejan 3 de mazmorras y padecimientos.

Pero sería, digo yo, en régimen abierto, porque opositó y entró, oh tempora, oh mores, en el Sindicato Vertical franquista, si mis datos no fallan, en cuyo caso estaría dispuesto a pedir las oportunas disculpas.

Villalobos siempre me pareció una mujer desahogada, tratando de luchar contra el estereotipo de política rancia de derechas.

Me recuerda a Marisú, que ahora se nos va a Andalucía. Pero en el bando de los “descamisados”

En el último artículo o en el anterior, dije que se estaba construyendo sobre arena desde hace tiempo, y cuando leo declaraciones de Villalobos, llamando hijo de puta a Franco o recordando la alegría que le producía verle sufrir cuando se moría, me reafirmo en lo dicho.

Hasta el viejo comunista Losantos ha pedido cordura y respeto para quienes vivieron otras épocas y lidiaron con una España, que no es la que narran los vates de la izquierda, con las faltriqueras llenas por la subvención pública.

Que el sufrimiento de Villalobos lo hubiera glosado Marcelino Camacho, condenado a 9 años de cárcel, sería entendible, pero alguien que desarrolló su primera singladura profesional en el Sindicato Vertical, de ser esto cierto, es un desahogo de una mujer desahogada y que no acaba de entender, que el silencio como el de Marcelino Camacho, es más prudente y edificante que el insulto a un muerto, que ya no se puede defender.

Dice también Villalobos que Leticia ha humanizado a un Borbon.

Hombre, digo yo que el padre de Felipe VI , podría tener carencias, pero que, visto lo visto, derrochaba humanidad a raudales. Y también era Borbòn y sin Leticia.

Alguien escribió lo que a continuación transcribo:

“A moro muerto, gran lanzada. Rey fiero ayer para ti, mis leyendas di a respetar, y hoy que la muerte está en mi, hasta tú vienes a hollar, el polvo de lo que fui”

O más castizo “ A toro pasado, todos somos Manolete”

Felipe García Casal. Militar y escritor.

Matando a Franco y los epígonos intelectuales de Ortega, Marañon y Pérez de Ayala.

Comienzan los fastos fúnebres por la muerte de Franco hace medio siglo, que, como tenía baraka y parte de su pueblo detrás, lo hizo en la cama.

Rodeado de tubos que nada pudieron remediar en un cuerpo cansado y reducido.

Lo que no consiguieron las balas moras, lo hizo el paso inmisericorde del tiempo.

A diferencia de los grandes intelectuales de la época, Ortega, Marañon y Pérez de Ayala, Franco que era un simple militar se echó España en sus menudos hombros y salvó a la República en 1934 cumpliendo la orden del ministro de la guerra Hidalgo, que vio con asombro como su país se desangraba por el norte, por una simple cuestión de escaños. ¿La CEDA? de ninguna manera.

Franco junto a dos íntimos colaboradores se reunió en el gabinete de transmisiones de Madrid y resolvió el problema enviando un Tabor de Regulares y dos Banderas de La Legión.

El reguero de sangre previo había sido indescriptible, incluyendo el asesinato de cientos de guardias civiles y sus familias en la cuenca minera asturiana.

España seguía en su desvarío histórico al que contribuyó una constitución de corte masónico y que el propio Ortega descalificó sin paliativos.

Los años previos al Alzamiento fueron tenebrosos con asesinatos, especialmente del clero regular y selectivos como el de Calvo Sotelo, perpetrado por la escolta personal de Indalecio Prieto dirigida por el capitán Condès a bordo de la camioneta 17 de la Dirección de Seguridad. El autor material, un rufián de apellido Cuenca .

Arrojaron el cadaver en Claudio Coello, curiosa y trágica coincidencia.

Gil Robles se salvó. No estaba en su casa en el momento de tan siniestra “saca”

Franco tuvo la hombría de bien de advertir al snob jefe de gobierno Casares Quiroga, de la situación límite que se estaba viviendo.

Quizá “Casaritos”, masón y hombre atildado, aquello le suponía un hastío infinito y siguió con sus cosas.

Ortega, Marañon y Pérez de Ayala fundaron de buena fe la Agrupación al Servicio de la República ( ASR), al poco tiempo huyeron despavoridos de Madrid porque el Frente Popular los tenía en sus listas de sangre.

Dos hijos de Ortega lucharon en las filas de Franco con las bendiciones de aquel.

Volvieron en los años 50 a España y no sufrieron la más mínima persecución por parte del general vencedor de la contienda.

Peor suerte tuvieron el hijo y el nieto de Emilia Pardo Bazán, asesinados por el Frente Popular.

Esto se silencia porque parte del juego consiste en asociar intelectualidad e izquierda.

Con Unamuno pasó algo semejante pero lo que se recuerda hasta la náusea es su polémica ( castrada) con Millán Astray.

Creo haber contado alguna vez como un conspicuo y decepcionado socialista me relataba su admiración cuando llegó al Congreso y vio con emoción a Pasionaria y Carrillo, incorporándose a la España nueva que abominaba de los “años de hierro”

Recordé las palabras de Pasionaria, certificadas por compañeros de escaño, dirigidas al eximio abogado del Estado, Calvo Sotelo, “este hombre ha hablado por última vez”.

Dije y repito: una visionaria.

Después de los más de cinco mil asesinatos en Paracuellos, Aravaca etc , Churchill no quiso estrechar la mano que le tendía el embajador de la República, al tiempo que le increpaba, “sangre, sangre, sangre”

Paso el tiempo, los cancilleres abrieron sus legaciones y Eisenhower, De Gaulle etc abrazaron a Franco, quien había detenido al comunismo internacional en el flanco sur de Europa.

La represión como en todas las guerras fue dramática, pero el noventa por ciento de los ejecutados lo fueron por delitos de sangre. Comités revolucionarios en los pueblos, despeñamientos en la serranía de Ronda, trenes de la muerte, chekas et.

Según el historiador Miguel Platón , Franco intervino en un número mínimo de las causas instruidas y en muchas de ellas para firmar indultos.

Todo aquello se fue olvidando, en parte porque los vencedores arrumbaron banderas y abrazaron la reconciliación.

Yo siempre pensé que se estaba edificando sobre arena y entregando relatos y victorias a los herederos de los que, de forma insensata o deliberada, iniciaron todo aquello.

Zapatero reabrió heridas y ahora asesora al gorila venezolano, cubierto de honores y oro.

Sánchez, epígono de aquel , lanza el cohete de unos fastos funerarios que, ni siquiera intelectuales de izquierda, comprenden ni aplauden.

Si quería muro, ahora lo ha aumentado un poco más, no sé si para su íntima satisfacción y permanencia o para una España que se nos va poco a poco por el sumidero de una historia ya vivida.

Felipe García Casal . Militar y escritor.

Lucia Etxebarria y dos estrambotes finales.

Nunca reparé en la figura de Lucia Etxebarria (en adelante LE) por un prejuicio político.

Desconocía su ideología, pero sospechaba de su adscripción al enorme arco político de la izquierda. La razón era simple, porque la llevaban y traían de plató en plató.

Sería una rareza que tal periplo se hiciera con un escritor de “derechas”, que los hay.

Así pues, y pese a interesarme la literatura por la literatura, siempre tuve recelo por esta mujer que entre otros premios, le fueron otorgados el Planeta y el Nadal.

Caí una vez en la curiosidad al oír, que no escuchar, una queja amarga sobre el acoso en redes, pintadas e incluso intentos de agresión.

Aquello no me encajaba y me fui interesando por el personaje que, al parecer, tuvo la osadía de posicionarse sobre los cambios de sexo, género o como se llame, cuestión de tanta actualidad.

LE, al parecer tuvo amores lésbicos y heterosexuales, y de todos ellos pone el acento en los sentimientos más que lo puramente carnal.

No se vanagloria de nada.

Cuenta su versión pesimista sobre España, en la que ocupan lugar preferente, la incultura instalada en el poder, la inseguridad, la financiación indeseable de sindicatos y partidos etc

Ha pasado un verdadero martirio que duró siete años.

Enfrentarse al poder y a sus extensas terminales es lo que tiene.

Dice también que volvemos a los 80, que ella vivió en Bilbao y recuerda la contestación de una amiga cuando le preguntó si el atentado horrible de Hipercor tenía justificación.

“En las guerras pasan estas cosas”, contestó la rata inquirida.

Anestesia colectiva y poder “recogiendo nueces” del árbol movido. Arzallus dixit.

No sé si LE ha exagerado, pero viniendo su opinión de una mujer de izquierdas, antigua militante del PSOE, e intelectual, la cosa tiene su miga.

Parece ser que los/las haters le hacen pintadas diciendo que es TERF. Una nueva clasificación sexual que no entiendo y a la que no voy a prestar mayor atención porque la relación es tan extensa que, no cabría en dos artículos como el presente.

He ido a mi buscador particular y me explica ( para mí de forma abstrusa que significa ser TERF)

Revisando la biografía de LE , este buscador contesta a la pregunta de qué enfermedad ha padecido la escritora, de la siguiente manera “tiene cáncer por sus malos hábitos de vida, por déficits en el manejo de las emociones o por estrés”

Por lo visto,el derecho a la intimidad se preserva según de quien se trate el personaje.

Eso suponiendo que “los malos hábitos de vida”, respondan a la realidad y no a una venganza urdida por no sé quién y con la colaboración necesaria de algunos truhanes que transitan allá donde haya letra impresa, micrófonos o cámaras.

La cosa no tiene explicación.

Han intentado lapidarla en lo literario (plagiaria) , en lo psicológico y en lo moral.

Los estrambotes nada tienen que ver con LE, pero son dos curiosidades que, al parecer al periodismo patrio no les interesan demasiado.

El primero es la falta de noticias de la desaparición inicial del maletín con selenio75 y posteriormente encontrado.

La cosa tiene suficiente calado para que conozcamos, en la medida que la prudencia y el no alarmismo lo aconsejen, qué fallo hubo y quienes fueron los responsables.

A lo mejor hubo explicación y yo la desconozco por lo que pediría respetuoso perdón.

La segunda, que siempre reitero , es quien o quienes fueron los autores intelectuales del atentado a Vidal Quadras. Y el por qué.

“La mano fue de Bellido, el impulso fue real” De quien ha sido el “impulso”?

Felipe García Casal. Militar y escritor.

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